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Por Redacción

Brutal golpiza de seis canas a dos chicas



Florencia González (17) y Ailén Barroso (14) decidieron salir un viernes a la noche a tomar algo y bailar. Como son menores de edad eligieron el restó bar Zeppelin, ubicado en la rotonda de los Bomberos de Luján de Cuyo, donde ya habían ido antes sin mayores problemas. Ya en la madrugada del sábado, cerca de las 4.30, las chicas decidieron retirarse del lugar y volver a sus casas, pero Ailén había olvidado su celular dentro del salón. Ante la negativa del personal de seguridad para que pudiera reingresar, las chicas discutieron. No entendían el por qué del no.

Al ver esta situación, dos policías que estaban rondando por el lugar se acercaron y preguntaron qué estaba sucediendo.


Comienza el calvario

Según el relato de una de las jóvenes, al ver a los uniformados que circulaban en el móvil 2603 pensaron que iban a actuar a su favor, pero no, los policías tomaron la actitud contraria y sin mediar palabras las comenzaron a golpear. “Nos tiraron contra el móvil, nos golpearon en el estómago y en la cara. A mi amiga (Ailén) la tiraron al piso y le empezaron a pegar patadas”, relató Florencia sobre el primer encuentro que tuvo con los policías que “custodiaban” el lugar.


La joven explicó que en un primer momento eran dos policías los que las golpearon pero inmediatamente llamaron a refuerzos y arribaron tres más. “Entre los cinco nos golpeaban, nos tiraban de los pelos y nos daban trompadas. Nosotros nos defendíamos como podíamos. En un momento se rompió el parabrisas”, indicó en su relato González.


Justamente la rotura del auto fue una de las excusas que utilizaron estos efectivos para defenderse de las acusaciones. “Cuando llegamos a la Comisaría 11ª de Luján de Cuyo nos dijeron que las chicas eran las agresivas y que habían roto el móvil. Vi a mi hija esposada en una especie de sala de espera y no lo podía creer”, explicó Verónica, madre de Florencia.


La comisaría del terror

La estadía en la Comisaría fue de terror, como el resto de la noche. “Llegamos, nos recibió una mujer policía que nos pegó, caímos al piso y hasta nos desmayamos del dolor. Después nos esposaron y no nos dejaban ir ni al baño”, explicó Florencia.


Luego de casi una hora de calvario, las jóvenes pudieron volver a sus casas. Para ese entonces, los uniformados que las habían golpeado habían desaparecido y el comisario intentaba convencer a los padres de que las culpables eran ellas.


Otra más de la Policía de Mendoza. Y van… / Matías Caliri


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Brutal golpiza de seis canas a dos chicas

Florencia González (17) y Ailén Barroso (14) decidieron salir un viernes a la noche a tomar algo y bailar. Como son menores de edad eligieron el restó bar Zeppelin, ubicado en la rotonda de los Bomberos de Luján de Cuyo, donde ya habían ido antes sin mayores problemas. Ya en la madrugada del sábado, cerca de las 4.30, las chicas decidieron retirarse del lugar y volver a sus casas, pero Ailén había olvidado su celular dentro del salón. Ante la negativa del personal de seguridad para que pudiera reingresar, las chicas discutieron. No entendían el por qué del no.
Al ver esta situación, dos policías que estaban rondando por el lugar se acercaron y preguntaron qué estaba sucediendo.

Comienza el calvario
Según el relato de una de las jóvenes, al ver a los uniformados que circulaban en el móvil 2603 pensaron que iban a actuar a su favor, pero no, los policías tomaron la actitud contraria y sin mediar palabras las comenzaron a golpear. “Nos tiraron contra el móvil, nos golpearon en el estómago y en la cara. A mi amiga (Ailén) la tiraron al piso y le empezaron a pegar patadas”, relató Florencia sobre el primer encuentro que tuvo con los policías que “custodiaban” el lugar.

La joven explicó que en un primer momento eran dos policías los que las golpearon pero inmediatamente llamaron a refuerzos y arribaron tres más. “Entre los cinco nos golpeaban, nos tiraban de los pelos y nos daban trompadas. Nosotros nos defendíamos como podíamos. En un momento se rompió el parabrisas”, indicó en su relato González.

Justamente la rotura del auto fue una de las excusas que utilizaron estos efectivos para defenderse de las acusaciones. “Cuando llegamos a la Comisaría 11ª de Luján de Cuyo nos dijeron que las chicas eran las agresivas y que habían roto el móvil. Vi a mi hija esposada en una especie de sala de espera y no lo podía creer”, explicó Verónica, madre de Florencia.

La comisaría del terror
La estadía en la Comisaría fue de terror, como el resto de la noche. “Llegamos, nos recibió una mujer policía que nos pegó, caímos al piso y hasta nos desmayamos del dolor. Después nos esposaron y no nos dejaban ir ni al baño”, explicó Florencia.

Luego de casi una hora de calvario, las jóvenes pudieron volver a sus casas. Para ese entonces, los uniformados que las habían golpeado habían desaparecido y el comisario intentaba convencer a los padres de que las culpables eran ellas.

Otra más de la Policía de Mendoza. Y van… / Matías Caliri

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