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Boca, nuevamente el dueño del fútbol argentino
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Por Redacción

Boca, nuevamente el dueño del fútbol argentino



Tuvieron que pasar tres años para que Boca vuelva a gritar ‘campeón’. Una eternidad para una institución de semejante envergadura. Ese último título fue la Copa Argentina, de la mano de Julio César Falcioni. Antes, en 2011, también festejó, pero en el Torneo Apertura.


En estos más de mil días que pasaron, mucho es lo que sucedió en el siempre convulsionado y noticioso ‘Mundo Boca’. Pasó Carlos Bianchi, el técnico más ganador de la historia, pero se tuvo que ir sin poder agrandar sus vitrinas, y hasta con el cuestionamiento de algunos hinchas, los mismos que años antes lo habían venerado. Una situación similar sucedió con Juan Román Riquelme, el máximo ídolo contemporáneo de la institución.


En este contexto, el 2015 marcó el regreso a la coronación. Quedaron atrás las frustraciones. En el mismo año que River obtuvo la tercera Copa Libertadores de su historia, Boca volvió a ser campeón en el ámbito local. Fue cortar la sequía. Fue volver a ubicarse en lo más alto del fútbol argentino, una posición que supo ocupar en reiteradas oportunidades; de hecho, es el equipo con más títulos en la tabla histórica del campeonato doméstico.


Boca fue un justo campeón. Mereció consagrarse y se consagró. Y lo consiguió en su templo, en su casa y ante su gente. La ‘Bombonera‘ fue testigo de la coronación en el compromiso frente a Tigre.


Desde comienzo de este año, el Xeneize se erigió como el principal candidato, por cantidad y calidad de jugadores, ya que se formó un plantel con variantes, considerando, además, la participación en la Copa Libertadores. En ese semestre de doble competencia, el andar de Boca en el torneo local fue muy bueno; aunque esto se vio completamente opacado por la eliminación en el certamen continental, a manos de River y con el episodio del gas pimienta como principal protagonista.


Y en el receso, mientras todo el mundo del fútbol miraba hacia Chile por la Copa América, Boca comenzó a ganar este torneo. ¿Por qué? Sencillo: se aseguró a Carlos Tevez, quien dejó de lado los millones que le ofrecían de Europa para regresar al club de sus amores. Y el Apache fue determinante. Sin él, hubiera sido muy complicada la coronación. Brilló por peso específico y potenció al resto de los jugadores. Sin dudas, con apenas un par de meses, el emblema del equipo campeón.


Igualmente, no fue el único que tuvo un alto nivel. El Cata Díaz fue aquel que supo destacarsecon Basile como DT; en el medio, Erbes fue un ‘león’ y Pablo Pérez, un jugador determinante, de lo mejor de Boca en el campeonato. Lodeiro también rindió en un sector del campo donde aparecieron Cubas y Bentancur como grandes relevos; mientras que Calleri se consolidó en el centro del ataque, más allá que en el primer semestre, Arruabarrena le había dado ese puesto a Osvaldo. El resto acompañó de buena forma y de manera pareja. Tal vez,se esperaba más de Orion y Gago, dos referentes que no estuvieron a la altura (el arquero, por acciones desleales y antideportivas; el mediocampista, por un nivel de juego muy bajo, manteniéndose en el equipo sólo por el peso de su apellido).


Y el que comandó todo esto fue Arruabarrena, un entrenador joven, pero que supo manejar un plantel complejo, que venía de divisiones generadas por los egos que siempre tienen los futbolistas. Del riñón del club, el Vasco se mostró como un técnico ofensivo, pero no terco. Es decir, no se ató a un sistema; sino que se adaptó a los jugadores. Comenzó con un 4-3-3 y terminó con un 4-4-2, pasando por un 4-3-1-2, con Tevez como enganche.


Boca es el nuevo campeón del fútbol argentino. Y lo es por mérito propio. Ni por fallos arbitrales favorables ni por errores ajenos. Boca fue el mejor y lo demostró. Encima, se coronó en un torneo en el cual se quedó con los dos Superclásicos disputados; justamente siendo el triunfo en el ‘Monumental‘, el paso determinante para este título. 


¡Salud campéon!


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Boca, nuevamente el dueño del fútbol argentino

Tuvieron que pasar tres años para que Boca vuelva a gritar ‘campeón’. Una eternidad para una institución de semejante envergadura. Ese último título fue la Copa Argentina, de la mano de Julio César Falcioni. Antes, en 2011, también festejó, pero en el Torneo Apertura.

En estos más de mil días que pasaron, mucho es lo que sucedió en el siempre convulsionado y noticioso ‘Mundo Boca’. Pasó Carlos Bianchi, el técnico más ganador de la historia, pero se tuvo que ir sin poder agrandar sus vitrinas, y hasta con el cuestionamiento de algunos hinchas, los mismos que años antes lo habían venerado. Una situación similar sucedió con Juan Román Riquelme, el máximo ídolo contemporáneo de la institución.

En este contexto, el 2015 marcó el regreso a la coronación. Quedaron atrás las frustraciones. En el mismo año que River obtuvo la tercera Copa Libertadores de su historia, Boca volvió a ser campeón en el ámbito local. Fue cortar la sequía. Fue volver a ubicarse en lo más alto del fútbol argentino, una posición que supo ocupar en reiteradas oportunidades; de hecho, es el equipo con más títulos en la tabla histórica del campeonato doméstico.

Boca fue un justo campeón. Mereció consagrarse y se consagró. Y lo consiguió en su templo, en su casa y ante su gente. La ‘Bombonera‘ fue testigo de la coronación en el compromiso frente a Tigre.

Desde comienzo de este año, el Xeneize se erigió como el principal candidato, por cantidad y calidad de jugadores, ya que se formó un plantel con variantes, considerando, además, la participación en la Copa Libertadores. En ese semestre de doble competencia, el andar de Boca en el torneo local fue muy bueno; aunque esto se vio completamente opacado por la eliminación en el certamen continental, a manos de River y con el episodio del gas pimienta como principal protagonista.

Y en el receso, mientras todo el mundo del fútbol miraba hacia Chile por la Copa América, Boca comenzó a ganar este torneo. ¿Por qué? Sencillo: se aseguró a Carlos Tevez, quien dejó de lado los millones que le ofrecían de Europa para regresar al club de sus amores. Y el Apache fue determinante. Sin él, hubiera sido muy complicada la coronación. Brilló por peso específico y potenció al resto de los jugadores. Sin dudas, con apenas un par de meses, el emblema del equipo campeón.

Igualmente, no fue el único que tuvo un alto nivel. El Cata Díaz fue aquel que supo destacarsecon Basile como DT; en el medio, Erbes fue un ‘león’ y Pablo Pérez, un jugador determinante, de lo mejor de Boca en el campeonato. Lodeiro también rindió en un sector del campo donde aparecieron Cubas y Bentancur como grandes relevos; mientras que Calleri se consolidó en el centro del ataque, más allá que en el primer semestre, Arruabarrena le había dado ese puesto a Osvaldo. El resto acompañó de buena forma y de manera pareja. Tal vez,se esperaba más de Orion y Gago, dos referentes que no estuvieron a la altura (el arquero, por acciones desleales y antideportivas; el mediocampista, por un nivel de juego muy bajo, manteniéndose en el equipo sólo por el peso de su apellido).

Y el que comandó todo esto fue Arruabarrena, un entrenador joven, pero que supo manejar un plantel complejo, que venía de divisiones generadas por los egos que siempre tienen los futbolistas. Del riñón del club, el Vasco se mostró como un técnico ofensivo, pero no terco. Es decir, no se ató a un sistema; sino que se adaptó a los jugadores. Comenzó con un 4-3-3 y terminó con un 4-4-2, pasando por un 4-3-1-2, con Tevez como enganche.

Boca es el nuevo campeón del fútbol argentino. Y lo es por mérito propio. Ni por fallos arbitrales favorables ni por errores ajenos. Boca fue el mejor y lo demostró. Encima, se coronó en un torneo en el cual se quedó con los dos Superclásicos disputados; justamente siendo el triunfo en el ‘Monumental‘, el paso determinante para este título. 

¡Salud campéon!

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