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Aquello sobre lo que los candidatos no opinan – Pobreza, marginalidad y narcotráfico en la Argentina
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Por Redacción

Aquello sobre lo que los candidatos no opinan – Pobreza, marginalidad y narcotráfico en la Argentina



Este próximo domingo habrá elecciones generales en Mendoza, y nos preguntamos por qué algunos candidatos no opinan, o no se animan a opinar, sobre temas fundamentales para el futuro de nuestra provincia y del país. Temas que están enlazados y relacionados entre sí. Como la pobreza, la droga –el narcotráfico– y la marginalidad. Justamente ésta última es lo que necesita el narcotráfico para desarrollar sus actividades.


Realmente preocupante

Combatir la pobreza es una tarea permanente, pero cuando una parte de la población cae en situación de marginalidad, se hace ya muy difícil revertir la situación. Que durante los meses de campaña electoral se hayan mencionado muy poco estos problemas, con discursos apenas comprometidos, es realmente preocupante.

Hay una cierta negligencia de todo el arco político nacional con el tratamiento de los temas que tienen que ver con la pobreza y el delito. El ocultamiento de los verdaderos datos estadísticos, que es responsabilidad de las actuales autoridades, también debería ser una preocupación constante de todos los candidatos.

En Mendoza, la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), que hasta el 2007 estaba a cargo de Patricia Giménez, fue cerrada porque sus índices diferían con los del INDEC. Hoy, no parecen confiables los que suministra el Instituto de Investigación Social, Económica, Política y Ciudadana (ISEPCi), que está a cargo de esos sondeos.

Hay 90 mil hogares debajo de la línea de pobreza, y los catalogados como indigentes suman 21 mil. Es un escándalo que el Gobierno de la provincia no cuente con datos fehacientes y reales, como el nivel de ingresos de la población y el costo de vida.

Según nuestros datos –extraídos de diversas fuentes, para el segundo semestre del año pasado–, más del 35% de los mendocinos se encuentra debajo de la línea de pobreza y el 8% está bajo la línea de indigencia.

Los candidatos deberían saber –porque así es la política– que todo tiene que ver con todo. Que haya miles de mendocinos que se encuentran en peligro alimentario y sanitario representa un grave problema para el Estado. El futuro incierto de estas personas, conforma un campo fértil para el narcotráfico y todo tipo de delitos. Es sabido que el juego prospera donde más pobreza hay, y esto es lo que está pasando en Mendoza.

Otro informe nos dice que en el Gran Mendoza hay un 39,6% de trabajadores en condiciones informales. Esto significa que cuatro de cada diez mendocinos de la región metropolitana trabajan en negro y no cuentan con los beneficios de los aportes jubilatorios y de obra social.

Como ningún dato es realmente confiable, a partir del divorcio del Estado nacional con las estadísticas ciertas, desde el Centro de Estudios Estratégico Santa Romana nos animamos a hurgar e investigar en archivos e informes de distintos orígenes.


Debajo de la alfombra

Según nuestros archivos, en octubre del año pasado, el Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (CIPPES), de Córdoba –que cuenta con prestigiosos economistas, formados en el país y el exterior y un “observatorio de pobreza”–, anunció que más del 36% de la población de Mendoza es pobre. Traducido a números concretos representan más de 600 mil personas. El mismo informe destacó que la nuestra, fue la provincia que más incrementó su índice en un año.

Todos estos datos estadísticos deberían servir para que nuestros candidatos seleccionen los lineamientos estratégicos de un futuro gobierno y, de paso, los ejes de campaña sobre los que insistir, de camino a las elecciones. Nos imaginamos que para un candidato a presidente o gobernador –y sus equipos de trabajo–, estos números deben ser realmente alarmantes; sin embargo, no los escuchamos debatir insistentemente sobre el tema.

Es bastante entendible que desde el oficialismo nacional y provincial no se hable de la pobreza, la indigencia y el narcotráfico. Lo que no se puede comprender es por qué razón los candidatos de la oposición de todo el país no describen con mayor precisión esta realidad que aflige a toda la Argentina.

La oposición, en vez de retrucar los dichos de los actuales gobernantes y, con esto, montarse sobre el discurso político que más les conviene a éstos, debería plantearles un debate concreto y realista, sobre aquellos temas en los que demuestran más ineficiencia. Esto es la realidad social y delictiva por la que está atravesando el país: la pobreza, la marginalidad y el narcotráfico.

En general, el discurso de los candidatos de la oposición siempre queda atrapado en la lógica y argumentación oficialista. El tema que más le conviene al Gobierno actual y que no contradice el relato oficial. Pareciera que las oposiciones no tienen discurso propio, la agenda la fija siempre el oficialismo.

Es difícil calcular qué cantidad de votos se van a perder, al término de la prolongada campaña electoral, por esta causa. Una actitud poco feliz de la oposición, que no tiene explicación y que está haciendo que se pierdan oportunidades permanentemente, por ocuparse más de la incierta y mediática realidad política electoral, que de los graves problemas estructurales que afectan a la sociedad.

El aumento de la pobreza, el escándalo de la indigencia y el crecimiento del narcotráfico siguen siendo, salvo excepciones, materia pendiente de la política nacional. Es fácil entenderlo en el caso de los candidatos oficialistas, que barren estos problemas debajo de la alfombra, pero nos resulta incomprensible cuando algunos políticos de la oposición no los plantean con toda determinación.


Emilio Luis Magnaghi es Director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.


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Aquello sobre lo que los candidatos no opinan – Pobreza, marginalidad y narcotráfico en la Argentina

Este próximo domingo habrá elecciones generales en Mendoza, y nos preguntamos por qué algunos candidatos no opinan, o no se animan a opinar, sobre temas fundamentales para el futuro de nuestra provincia y del país. Temas que están enlazados y relacionados entre sí. Como la pobreza, la droga –el narcotráfico– y la marginalidad. Justamente ésta última es lo que necesita el narcotráfico para desarrollar sus actividades.

Realmente preocupante
Combatir la pobreza es una tarea permanente, pero cuando una parte de la población cae en situación de marginalidad, se hace ya muy difícil revertir la situación. Que durante los meses de campaña electoral se hayan mencionado muy poco estos problemas, con discursos apenas comprometidos, es realmente preocupante.
Hay una cierta negligencia de todo el arco político nacional con el tratamiento de los temas que tienen que ver con la pobreza y el delito. El ocultamiento de los verdaderos datos estadísticos, que es responsabilidad de las actuales autoridades, también debería ser una preocupación constante de todos los candidatos.
En Mendoza, la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), que hasta el 2007 estaba a cargo de Patricia Giménez, fue cerrada porque sus índices diferían con los del INDEC. Hoy, no parecen confiables los que suministra el Instituto de Investigación Social, Económica, Política y Ciudadana (ISEPCi), que está a cargo de esos sondeos.
Hay 90 mil hogares debajo de la línea de pobreza, y los catalogados como indigentes suman 21 mil. Es un escándalo que el Gobierno de la provincia no cuente con datos fehacientes y reales, como el nivel de ingresos de la población y el costo de vida.
Según nuestros datos –extraídos de diversas fuentes, para el segundo semestre del año pasado–, más del 35% de los mendocinos se encuentra debajo de la línea de pobreza y el 8% está bajo la línea de indigencia.
Los candidatos deberían saber –porque así es la política– que todo tiene que ver con todo. Que haya miles de mendocinos que se encuentran en peligro alimentario y sanitario representa un grave problema para el Estado. El futuro incierto de estas personas, conforma un campo fértil para el narcotráfico y todo tipo de delitos. Es sabido que el juego prospera donde más pobreza hay, y esto es lo que está pasando en Mendoza.
Otro informe nos dice que en el Gran Mendoza hay un 39,6% de trabajadores en condiciones informales. Esto significa que cuatro de cada diez mendocinos de la región metropolitana trabajan en negro y no cuentan con los beneficios de los aportes jubilatorios y de obra social.
Como ningún dato es realmente confiable, a partir del divorcio del Estado nacional con las estadísticas ciertas, desde el Centro de Estudios Estratégico Santa Romana nos animamos a hurgar e investigar en archivos e informes de distintos orígenes.

Debajo de la alfombra
Según nuestros archivos, en octubre del año pasado, el Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (CIPPES), de Córdoba –que cuenta con prestigiosos economistas, formados en el país y el exterior y un “observatorio de pobreza”–, anunció que más del 36% de la población de Mendoza es pobre. Traducido a números concretos representan más de 600 mil personas. El mismo informe destacó que la nuestra, fue la provincia que más incrementó su índice en un año.
Todos estos datos estadísticos deberían servir para que nuestros candidatos seleccionen los lineamientos estratégicos de un futuro gobierno y, de paso, los ejes de campaña sobre los que insistir, de camino a las elecciones. Nos imaginamos que para un candidato a presidente o gobernador –y sus equipos de trabajo–, estos números deben ser realmente alarmantes; sin embargo, no los escuchamos debatir insistentemente sobre el tema.
Es bastante entendible que desde el oficialismo nacional y provincial no se hable de la pobreza, la indigencia y el narcotráfico. Lo que no se puede comprender es por qué razón los candidatos de la oposición de todo el país no describen con mayor precisión esta realidad que aflige a toda la Argentina.
La oposición, en vez de retrucar los dichos de los actuales gobernantes y, con esto, montarse sobre el discurso político que más les conviene a éstos, debería plantearles un debate concreto y realista, sobre aquellos temas en los que demuestran más ineficiencia. Esto es la realidad social y delictiva por la que está atravesando el país: la pobreza, la marginalidad y el narcotráfico.
En general, el discurso de los candidatos de la oposición siempre queda atrapado en la lógica y argumentación oficialista. El tema que más le conviene al Gobierno actual y que no contradice el relato oficial. Pareciera que las oposiciones no tienen discurso propio, la agenda la fija siempre el oficialismo.
Es difícil calcular qué cantidad de votos se van a perder, al término de la prolongada campaña electoral, por esta causa. Una actitud poco feliz de la oposición, que no tiene explicación y que está haciendo que se pierdan oportunidades permanentemente, por ocuparse más de la incierta y mediática realidad política electoral, que de los graves problemas estructurales que afectan a la sociedad.
El aumento de la pobreza, el escándalo de la indigencia y el crecimiento del narcotráfico siguen siendo, salvo excepciones, materia pendiente de la política nacional. Es fácil entenderlo en el caso de los candidatos oficialistas, que barren estos problemas debajo de la alfombra, pero nos resulta incomprensible cuando algunos políticos de la oposición no los plantean con toda determinación.

Emilio Luis Magnaghi es Director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.

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