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Ángeles de cuatro patas
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Por Redacción

Ángeles de cuatro patas



“La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados”. La frase pertenece a Mahatma Gandhi y basta con salir a la calle y echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta que no somos muy evolucionados como creemos, compramos animales que cuando crecen dejan de gustarnos, no esterilizamos a nuestras perras por “fiaca” o falta de tiempo y después las sacamos a la calle embarazadas o con cachorros, abandonamos a los perros enfermos, viejos porque ya no nos sirven… Tenemos mascotas como medida de seguridad, y permitimos que los demás cometan atrocidades con sus mascotas sin denunciar siquiera…¿ Faltan espacios? Faltan leyes? ¿O simplemente falta entender que un animal es vida y merece todo nuestro respeto?


Para entender mejor el trabajo que se hace desde las organizaciones que promueven el cuidado y la protección de los animales es que el ciudadano llegó hasta el asentamiento “Piedras blancas” en el departamento Godoy cruz para conocer el refugio de perros “Ángeles de cuatro patas”.


Mabel, Miriam y Romina, tres de las voluntarias del refugio, me muestran el camino para llegar (nada fácil la primera vez) casi como la tarea de ellas siempre. Y no hablo de alimentar diariamente a mas de 50 perros, brindarles atención veterinaria, afecto, armar nuevos  caniles para que estén mas cómodos o militar la adopción responsable a través de redes sociales, hablo de llevar adelante una obra de amor incluso ante la mirada descalificadora de quienes por su calidad de bípedos se ubican mágicamente en un lugar de superioridad frente al resto de las especies…


Historia


Beatriz hace historia y me cuenta: “Este refugio estaba en Las Heras, pegado al Campo Histórico y la mayoría de los perros que estaban ahí eran de Lavalle. Mabel Castro fue la que los llevó hasta ese sitio, porque en Lavalle los mataban”.  El lugar conocido como “El rancho de goma de Mabel”; era chico para los más de 70 perros que allí se alojaban. A ella la conocí en el escrache del Flaco, un perro que había sido quemado con ácido, y a partir de ese momento empecé a visitar su lugar, hasta que un día le dije: ‘No sé cómo voy a hacer, pero los vamos a sacar de acá'”.


Diego


Por esas cosas de la vida, y a través de un tercero, llegó a oídos de Diego Sánchez que un grupo de personas buscaba un espacio para crear un refugio. Diego se puso en contacto con ellas y les cedió en calidad de préstamo parte de su terreno, al lado de su refugio en el que, cabe mencionar, viven  mas de 50 perros. En ese proceso se fueron conociendo los voluntarios que activa y presencialmente trabajan en Ángeles de cuatro patas, y a través de las redes sociales fueron contagiando a otros que colaboran con donaciones imprescindibles para que la obra siga adelante. Trabajaron duro durante cinco meses, buscaron ayuda por todos lados, se endeudaron con sus tarjetas de crédito, sumaron amigos y así nació Ángeles de cuatro patas.


Ser parte


El grupo de voluntarios fijos se completa con la propia Mabel, Gastón, Darío y Daniela, quienes también a diario van al refugio y desarrollan tareas que van desde alimentarlos hasta mejorar las instalaciones con recursos propios y donados. El veterinario de confianza es Pablo Ciancio, y las voluntarias no sólo agradecen su calidad profesional, sino que están seguras de que hace mucho más de lo que les cobra por atender a los perros. Por su parte, la Municipalidad de Godoy Cruz facilita el agua y la vacuna anual antirrábica para todos los perros.


Anecdotario canino


Toby


“Una señora tenía a Toby, un ovejero, en su casa de la Sexta Sección y se compró un pitbuil y ya no quiso al perro. Entonces lo regaló en Rodeo de la Cruz y a la semana Toby volvió a la Sexta solito y la mujer, no contenta con esta situación, lo llevó a una veterinaria para que lo durmieran (léase: sacrificaran). Desde la veterinaria me llamaron y me contaron la historia, así que lo fui a buscar, lo traje al refugio y mas allá de que aparentaba ser un perro arisco con nosotros, se integró bien y hasta dejó que lo sacaran a pasear”.


Greta


Estaba en el refugio con moquillo neurológico y la llevamos a un hogar de tránsito, y nos llamaron para que la fuéramos a buscar porque la perra tenía convulsiones y no la querían. La llevamos a una guardería, hasta que apareció una mujer que la adoptó. Hoy Greta sigue medicada, vive en Neuquén y la tienen como una reina.


Mili


“Mili llegó al refugio con un avanzado grado de desnutrición, pelada por la sarna, con mordeduras de perros, no podía ni pararse sola… La llevamos al veterinario, quien a pesar de brindarle todas las atenciones no le daba más de un día de vida. Casi no la reconoció unos días después cuando fue llevada para control. Dos semanas después de estar al cuidado de los voluntarios, Mili se recuperaba de la sarna y empezaba a lucir panza.


 Cómo ayudar


Donando alimento, arroz, materiales para construir caniles (palos, chapas, tela romboidal, carpas de lona, tela mediasombra, alambre, etcétera). También podés ayudar y mucho adoptando cualquiera de los perros (especialmente los que están más viejitos), y algo en lo que coinciden nuestras entrevistadas es “donar tiempo, con un domingo al mes que vayan al refugio, nos ayudarían un montón”.


Quizás seas de los que gustan de las mascotas y sufren cuando ven uno abandonado, pero a su vez tampoco tenés lugar en tu casa para quedarte con uno, en ese caso a través de estos espacios podés ayudar yendo a colaborar, donando materiales o simplemente visitando el refugio o ayudando en la difusión a compartiendo la información.


“Un día nos entraron a robar (para hacer daño) y lastimaron a una de las cachorras. Al salir los ladrones dejaron las puertas abiertas del refugio y sin embargo los perros, aún teniendo la posibilidad de huir, se quedaron afuera esperando a los que ellos consideran “sus ángeles”.




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Ángeles de cuatro patas

“La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados”. La frase pertenece a Mahatma Gandhi y basta con salir a la calle y echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta que no somos muy evolucionados como creemos, compramos animales que cuando crecen dejan de gustarnos, no esterilizamos a nuestras perras por “fiaca” o falta de tiempo y después las sacamos a la calle embarazadas o con cachorros, abandonamos a los perros enfermos, viejos porque ya no nos sirven… Tenemos mascotas como medida de seguridad, y permitimos que los demás cometan atrocidades con sus mascotas sin denunciar siquiera…¿ Faltan espacios? Faltan leyes? ¿O simplemente falta entender que un animal es vida y merece todo nuestro respeto?

Para entender mejor el trabajo que se hace desde las organizaciones que promueven el cuidado y la protección de los animales es que el ciudadano llegó hasta el asentamiento “Piedras blancas” en el departamento Godoy cruz para conocer el refugio de perros “Ángeles de cuatro patas”.

Mabel, Miriam y Romina, tres de las voluntarias del refugio, me muestran el camino para llegar (nada fácil la primera vez) casi como la tarea de ellas siempre. Y no hablo de alimentar diariamente a mas de 50 perros, brindarles atención veterinaria, afecto, armar nuevos  caniles para que estén mas cómodos o militar la adopción responsable a través de redes sociales, hablo de llevar adelante una obra de amor incluso ante la mirada descalificadora de quienes por su calidad de bípedos se ubican mágicamente en un lugar de superioridad frente al resto de las especies…

Historia

Beatriz hace historia y me cuenta: “Este refugio estaba en Las Heras, pegado al Campo Histórico y la mayoría de los perros que estaban ahí eran de Lavalle. Mabel Castro fue la que los llevó hasta ese sitio, porque en Lavalle los mataban”.  El lugar conocido como “El rancho de goma de Mabel”; era chico para los más de 70 perros que allí se alojaban. A ella la conocí en el escrache del Flaco, un perro que había sido quemado con ácido, y a partir de ese momento empecé a visitar su lugar, hasta que un día le dije: ‘No sé cómo voy a hacer, pero los vamos a sacar de acá'”.

Diego

Por esas cosas de la vida, y a través de un tercero, llegó a oídos de Diego Sánchez que un grupo de personas buscaba un espacio para crear un refugio. Diego se puso en contacto con ellas y les cedió en calidad de préstamo parte de su terreno, al lado de su refugio en el que, cabe mencionar, viven  mas de 50 perros. En ese proceso se fueron conociendo los voluntarios que activa y presencialmente trabajan en Ángeles de cuatro patas, y a través de las redes sociales fueron contagiando a otros que colaboran con donaciones imprescindibles para que la obra siga adelante. Trabajaron duro durante cinco meses, buscaron ayuda por todos lados, se endeudaron con sus tarjetas de crédito, sumaron amigos y así nació Ángeles de cuatro patas.

Ser parte

El grupo de voluntarios fijos se completa con la propia Mabel, Gastón, Darío y Daniela, quienes también a diario van al refugio y desarrollan tareas que van desde alimentarlos hasta mejorar las instalaciones con recursos propios y donados. El veterinario de confianza es Pablo Ciancio, y las voluntarias no sólo agradecen su calidad profesional, sino que están seguras de que hace mucho más de lo que les cobra por atender a los perros. Por su parte, la Municipalidad de Godoy Cruz facilita el agua y la vacuna anual antirrábica para todos los perros.

Anecdotario canino

Toby

“Una señora tenía a Toby, un ovejero, en su casa de la Sexta Sección y se compró un pitbuil y ya no quiso al perro. Entonces lo regaló en Rodeo de la Cruz y a la semana Toby volvió a la Sexta solito y la mujer, no contenta con esta situación, lo llevó a una veterinaria para que lo durmieran (léase: sacrificaran). Desde la veterinaria me llamaron y me contaron la historia, así que lo fui a buscar, lo traje al refugio y mas allá de que aparentaba ser un perro arisco con nosotros, se integró bien y hasta dejó que lo sacaran a pasear”.

Greta

Estaba en el refugio con moquillo neurológico y la llevamos a un hogar de tránsito, y nos llamaron para que la fuéramos a buscar porque la perra tenía convulsiones y no la querían. La llevamos a una guardería, hasta que apareció una mujer que la adoptó. Hoy Greta sigue medicada, vive en Neuquén y la tienen como una reina.

Mili

“Mili llegó al refugio con un avanzado grado de desnutrición, pelada por la sarna, con mordeduras de perros, no podía ni pararse sola… La llevamos al veterinario, quien a pesar de brindarle todas las atenciones no le daba más de un día de vida. Casi no la reconoció unos días después cuando fue llevada para control. Dos semanas después de estar al cuidado de los voluntarios, Mili se recuperaba de la sarna y empezaba a lucir panza.

 Cómo ayudar

Donando alimento, arroz, materiales para construir caniles (palos, chapas, tela romboidal, carpas de lona, tela mediasombra, alambre, etcétera). También podés ayudar y mucho adoptando cualquiera de los perros (especialmente los que están más viejitos), y algo en lo que coinciden nuestras entrevistadas es “donar tiempo, con un domingo al mes que vayan al refugio, nos ayudarían un montón”.

Quizás seas de los que gustan de las mascotas y sufren cuando ven uno abandonado, pero a su vez tampoco tenés lugar en tu casa para quedarte con uno, en ese caso a través de estos espacios podés ayudar yendo a colaborar, donando materiales o simplemente visitando el refugio o ayudando en la difusión a compartiendo la información.

“Un día nos entraron a robar (para hacer daño) y lastimaron a una de las cachorras. Al salir los ladrones dejaron las puertas abiertas del refugio y sin embargo los perros, aún teniendo la posibilidad de huir, se quedaron afuera esperando a los que ellos consideran “sus ángeles”.

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