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Amor a la mexicana para la educación nacional
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Por Redacción

Amor a la mexicana para la educación nacional



Suenan en el interior del alma de la nación con acordes de triste distorsión y al son de mariachis las estrofas:.. “fue la lucha, tu vida y tu elemento,…la fatiga, tu descanso y calma,…la niñez, tu ilusión y tu contento,…la que al darle al saber le diste el alma”.. Para zambullirse en el propósito autoritario de: “honor y gratitud al gran maestro Justo Sierra”.


El silencio que rodea a cientos de miles de guardapolvos blancos en todo el país cala en lo profunda de una fecha donde se intenta recordar que un 11 de septiembre de 1888 fallecía en tierra paraguaya un tal Domingo Faustino Sarmiento. Fecha que dicen algunos se recuerda también como “El Día del Maestro”, a lo que uno inmediatamente pregunta ¿por qué?, y ¿de dónde sale semejante iniciativa?  Cuando las autoridades argentinas hoy nos indican con el mismo sectarismo que ha caracterizado su acción de gobierno en más de una década, que “nuestro prócer educador”  es Justo Sierra (¿?), ese mexicano que nació en 1848 y falleció en 1912, y a quien se lo señala como ‘Maestro de América, por haber promovido el nacionalismo, el laicismo, la democracia y la libertad.


A lo de Justo Sierra enriquecido por dislocados ingredientes demagógicos del impresentable venido a ministro de educación de la nación. Alberto Sileoni y su equipo de docentes, filósofos, pensadores y pedagogos “militantes” que intentan distorsionar la historia de país y sus próceres se agregan otras iniciativas tan demagógicas, como ofensivas a la inteligencia de los ciudadanos. Desde el ministerio de la cuñada de la primera mandataria nacional se les ocurrió que había que agregar a la bibliografía infantil que desparramaron intencionalmente por todo la nación, la figura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner indicando a nuestros niños valores de familia y derechos humanos.


La impotencia y la tristeza que inunda hoy a la comunidad argentina, en especial a la educativa es esa dura demostración de lo lejos que se fue la verdadera esencia de la nación que pergeñaron mujeres y hombres que hicieron al país desde sus cimientos. Un país que tuvo a Domingo Faustino Sarmiento. Ese ciudadano nacido en uno de los barrios más pobres de la vecina provincia de San Juan un 15 de Febrero de 1811. Que a los 4 años aprendió a leer bajo la tutoría de su padre Clemente Sarmiento y de su tío José Quiroga Sarmiento, un paso que marcaría su impronta hasta el final de sus días.


Pero, Domingo Faustino Sarmiento también tuvo esa otra guía invalorable Paula Albarracín de Sarmiento, su madre. La misma que desde su humilde casona sanjuanina tejió e hizo todo tipo de actividades que le reportaran esos ingresos que ayudaron a educar a todos sus hijos.


Domingo Faustino Sarmiento vivió desde muy chico las luchas intestinas de una naciente nación. Las guerras geográficas de los caudillos y las interminables disputas entre unitarios y federales, supieron posicionar a un Sarmiento tanto en sus frases y posiciones liberales, como en el terreno de las batallas. Aspectos por lo que lo hicieron exiliarse en más de una oportunidad en la República de Chile. Pero Sarmiento tuvo una gran obsesión desde edad temprana, quizá desde aquella escuelita fundada en las tierras puntanas de San Francisco del Monte. “la educación”. De allí que su rico e importante protagonismo en la vida de Argentina fue que todo el país recibiera educación. El puntapié lo dio cuando impulsó la Ley por la que la educación primaria fuera obligatoria en todo el territorio. De allí en más no se detuvo en ese dorado objetivo, que comulgó junto al periodismo a su intensa actividad política, a sus históricas controversias de ideas con otros importantes hombres de nuestra historia y de la historia de América.


Sarmiento transitó un profundo camino que valoró todo el continente.  Por ello  el 11 de septiembre de 1943, Ministros y Directores de Educación de países americanos que se reunían por primera vez destacaron la figura de Domingo Faustino Sarmiento como educador y por eso declararon desde ese 11 de septiembre como el Día del Maestro en todos los países hispanoamericanos. Conmueve en este tramo de la historia del ilustre sanjuanino lo expresado en la resolución que dispuso esta fecha en aquel cónclave:


Considerando: que es actividad fundamental de la escuela la educación de los sentimientos, por cuyo motivo no debe olvidarse que entre ellos figura en primer plano la gratitud y devoción debidas al maestro de la escuela primaria, que su abnegación y sacrificio guía los primeros pasos de nuestras generaciones y orienta el porvenir espiritual y cultural de nuestros pueblos; que ninguna fecha ha de ser más oportuna para celebrar el Día del Maestro que el 11 de septiembre, día que pasó a la inmortalidad, el año 1888, el prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento.


Lo sucedido en estos tiempos con la memoria de nuestros próceres, como el caso de Domingo Faustino Sarmiento nos debe hacer reflexionar con sensatez y respeto. Como para recuperar el terreno perdido, cerrar las mugrientas divisiones de país, enaltecer un sistema educativo clave para que la nación cure su consciencia y vuelva a iluminar el futuro de su legado de vida, “¡sus hijos!”. Sin caprichosas distorsiones, aceptando y respetando nuestra historia de nación con “pro y contras” de los hombres que la hicieron.


El silencio que envuelve a cientos de miles de guardapolvos blancos en toda la República Argentina, comienza a ser levemente interrumpido con la suave melodía de una legítima historia de nación que entonan millones de connacionales de la mano de alumnos y docentes, que no olvidan donde nacimos como nación, desde donde nos hicimos como nación y hacia dónde queremos ir como nación:: …”con la luz de tu ingenio iluminaste la razón, en la noche de ignorancia. Por ver grande a la patria tu luchaste con la espada, con la pluma y la palabra”… “en su pecho, la niñez, de amor un templo te ha levantado y en él sigues viviendo” …”y al latir, su corazón va repitiendo: honor y gratitud al gran Sarmiento”…


Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano.


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Amor a la mexicana para la educación nacional

Suenan en el interior del alma de la nación con acordes de triste distorsión y al son de mariachis las estrofas:.. “fue la lucha, tu vida y tu elemento,…la fatiga, tu descanso y calma,…la niñez, tu ilusión y tu contento,…la que al darle al saber le diste el alma”.. Para zambullirse en el propósito autoritario de: “honor y gratitud al gran maestro Justo Sierra”.

El silencio que rodea a cientos de miles de guardapolvos blancos en todo el país cala en lo profunda de una fecha donde se intenta recordar que un 11 de septiembre de 1888 fallecía en tierra paraguaya un tal Domingo Faustino Sarmiento. Fecha que dicen algunos se recuerda también como “El Día del Maestro”, a lo que uno inmediatamente pregunta ¿por qué?, y ¿de dónde sale semejante iniciativa?  Cuando las autoridades argentinas hoy nos indican con el mismo sectarismo que ha caracterizado su acción de gobierno en más de una década, que “nuestro prócer educador”  es Justo Sierra (¿?), ese mexicano que nació en 1848 y falleció en 1912, y a quien se lo señala como ‘Maestro de América, por haber promovido el nacionalismo, el laicismo, la democracia y la libertad.

A lo de Justo Sierra enriquecido por dislocados ingredientes demagógicos del impresentable venido a ministro de educación de la nación. Alberto Sileoni y su equipo de docentes, filósofos, pensadores y pedagogos “militantes” que intentan distorsionar la historia de país y sus próceres se agregan otras iniciativas tan demagógicas, como ofensivas a la inteligencia de los ciudadanos. Desde el ministerio de la cuñada de la primera mandataria nacional se les ocurrió que había que agregar a la bibliografía infantil que desparramaron intencionalmente por todo la nación, la figura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner indicando a nuestros niños valores de familia y derechos humanos.

La impotencia y la tristeza que inunda hoy a la comunidad argentina, en especial a la educativa es esa dura demostración de lo lejos que se fue la verdadera esencia de la nación que pergeñaron mujeres y hombres que hicieron al país desde sus cimientos. Un país que tuvo a Domingo Faustino Sarmiento. Ese ciudadano nacido en uno de los barrios más pobres de la vecina provincia de San Juan un 15 de Febrero de 1811. Que a los 4 años aprendió a leer bajo la tutoría de su padre Clemente Sarmiento y de su tío José Quiroga Sarmiento, un paso que marcaría su impronta hasta el final de sus días.

Pero, Domingo Faustino Sarmiento también tuvo esa otra guía invalorable Paula Albarracín de Sarmiento, su madre. La misma que desde su humilde casona sanjuanina tejió e hizo todo tipo de actividades que le reportaran esos ingresos que ayudaron a educar a todos sus hijos.

Domingo Faustino Sarmiento vivió desde muy chico las luchas intestinas de una naciente nación. Las guerras geográficas de los caudillos y las interminables disputas entre unitarios y federales, supieron posicionar a un Sarmiento tanto en sus frases y posiciones liberales, como en el terreno de las batallas. Aspectos por lo que lo hicieron exiliarse en más de una oportunidad en la República de Chile. Pero Sarmiento tuvo una gran obsesión desde edad temprana, quizá desde aquella escuelita fundada en las tierras puntanas de San Francisco del Monte. “la educación”. De allí que su rico e importante protagonismo en la vida de Argentina fue que todo el país recibiera educación. El puntapié lo dio cuando impulsó la Ley por la que la educación primaria fuera obligatoria en todo el territorio. De allí en más no se detuvo en ese dorado objetivo, que comulgó junto al periodismo a su intensa actividad política, a sus históricas controversias de ideas con otros importantes hombres de nuestra historia y de la historia de América.

Sarmiento transitó un profundo camino que valoró todo el continente.  Por ello  el 11 de septiembre de 1943, Ministros y Directores de Educación de países americanos que se reunían por primera vez destacaron la figura de Domingo Faustino Sarmiento como educador y por eso declararon desde ese 11 de septiembre como el Día del Maestro en todos los países hispanoamericanos. Conmueve en este tramo de la historia del ilustre sanjuanino lo expresado en la resolución que dispuso esta fecha en aquel cónclave:

Considerando: que es actividad fundamental de la escuela la educación de los sentimientos, por cuyo motivo no debe olvidarse que entre ellos figura en primer plano la gratitud y devoción debidas al maestro de la escuela primaria, que su abnegación y sacrificio guía los primeros pasos de nuestras generaciones y orienta el porvenir espiritual y cultural de nuestros pueblos; que ninguna fecha ha de ser más oportuna para celebrar el Día del Maestro que el 11 de septiembre, día que pasó a la inmortalidad, el año 1888, el prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento.

Lo sucedido en estos tiempos con la memoria de nuestros próceres, como el caso de Domingo Faustino Sarmiento nos debe hacer reflexionar con sensatez y respeto. Como para recuperar el terreno perdido, cerrar las mugrientas divisiones de país, enaltecer un sistema educativo clave para que la nación cure su consciencia y vuelva a iluminar el futuro de su legado de vida, “¡sus hijos!”. Sin caprichosas distorsiones, aceptando y respetando nuestra historia de nación con “pro y contras” de los hombres que la hicieron.

El silencio que envuelve a cientos de miles de guardapolvos blancos en toda la República Argentina, comienza a ser levemente interrumpido con la suave melodía de una legítima historia de nación que entonan millones de connacionales de la mano de alumnos y docentes, que no olvidan donde nacimos como nación, desde donde nos hicimos como nación y hacia dónde queremos ir como nación:: …”con la luz de tu ingenio iluminaste la razón, en la noche de ignorancia. Por ver grande a la patria tu luchaste con la espada, con la pluma y la palabra”… “en su pecho, la niñez, de amor un templo te ha levantado y en él sigues viviendo” …”y al latir, su corazón va repitiendo: honor y gratitud al gran Sarmiento”…

Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano.

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