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Alimentos y ejercicios, fundamentales para la memoria y cerebro
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Por Redacción

Alimentos y ejercicios, fundamentales para la memoria y cerebro



Muchas veces no se hace esfuerzo alguno, sin embargo, el cansancio mental parece anular al resto del cuerpo. Malas situaciones en casa o en el trabajo, dormir mal, no descansar bien, todo contribuye a tener un desgaste que cuesta definir si va del cuerpo a la cabeza o viceversa. Lo cierto es que como consecuencia, de una u otra manera, afecta la capacidad de recordar o retener información. De aquí la importancia de conseguir un mayor rendimiento cerebral mediante una dieta adecuada y la realización de ejercicios, ambas cosas sirven para mejorar la memoria.


Al nacer cada uno lo hace con un número determinado de neuronas que con el tiempo disminuye alrededor del 10 %. Por ello, es importante prestar atención porque la memoria es uno de los componentes más importantes del cerebro humano y cualquier cosa que la afecte es la señal más evidente de que algo pasa con él, lo que por lo general se relaciona con la edad. Las neuronas almacenan información visual, auditiva y motriz; luego se puede recordar cada hecho, pero el paso de los años hace olvidar muchas referencias.


La etapa más crítica en la formación del cerebro sucede durante el último trimestre del embarazo y continúa hasta los dos años. La memoria aumenta mucho desde la adolescencia hasta alrededor de los 25 años. Las personas que estudian o preparan su memoria después de esa edad la conservan, pero las que no la trabajan, empiezan a perder facultades.


Para obtener un mayor rendimiento cerebral es necesario llevar una dieta adecuada y ejercicio, lo que ayuda a tener mejor memoria y mayor facilidad de concentración. El cerebro necesita, entre otros, de silicio, fósforo y magnesio. El segundo puede ser de origen animal o vegetal. El de origen animal es necesario para las energías cerebrales y nerviosas, mientras que el fósforo de origen vegetal contribuye a la formación de órganos y huesos. El magnesio se encuentra, en lo primordial, en las avellanas.


Es decir, el cerebro precisa de una buena dieta que debe incluir un aporte adecuado de minerales, en virtud de los beneficios que éstos ofrecen al organismo. El calcio, por ejemplo, interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos; el hierro influye en el rendimiento y en el transporte de oxígeno a las células; y el zinc, se relaciona con la actividad de los neurotransmisores.


Cerebro en actividad…


El cerebro es como los músculos, se pierde si no se lo usa. Por eso, hay que realizar actividades diarias para mantenerlo activo con el objetivo de no perder habilidades elementales, como por ejemplo, la de recordar. Consejos para mantener las neuronas en funcionamiento:


• Realizar crucigramas, sudokus u otros ejercicios similares, existen publicaciones específicas donde encontrarlos pero también se puede acudir a periódicos o revistas. A través de la lectura, se ejercita la utilización y el significado de determinadas palabras.


• A la capacidad del cerebro la determina lo que se le ponga adentro. Por lo que hay que aprender nuevas habilidades manuales e intelectuales. Practicarlas en forma continua mantiene activa, a su vez, la habilidad para recordar.


• Tan bueno como ejercitar las células del cerebro es hacerlo con el cuerpo; es preciso mantenerlo en buen estado para que también el cerebro lo esté.


• Trabajar de manera habitual el cerebro ayuda a prevenir el Alzheimer.


Así, si la meta es mantener la mente en forma, es primordial comer bien, descansar lo suficiente y hacer ejercicio en forma regular.


Energía para el cerebro:


• La respiración es la primera fuente de energía y aumenta la capacidad del cerebro para estar atento y despierto.


• Movimiento y energía están relacionados en forma directa. Hay que ponerse en acción para movilizar la energía y aumentarla.


• El agua es el principio de todas las cosas, está presente en las células y ayuda en todos los trabajos del cuerpo. Entre otras funciones, aumenta la capacidad de concentración en los estudios y en el trabajo.


• La risa sincera y la carcajada aportan muchos beneficios, entre ellos: rejuvenecen, eliminan el estrés y las tensiones, controlan la ansiedad, mejoran la depresión, reducen el colesterol, alivian el dolor, mejoran el insomnio y los problemas cardiovasculares y respiratorios. Además, también ayudan a transformar los esquemas mentales.


• El diálogo con uno mismo, las preguntas que uno se hace y sus respuestas, influyen en la aptitud y el camino de la vida. Según se conozca hacia dónde se va, se obtienen nuevas conquistas.


• Seguro que siente quedarse sin fuerzas después de compartir el tiempo con una persona negativa y por el contrario, recargar energía al compartir con alguien positivo. Las personas con las que se entabla relación influyen en la propia energía.


• Despertar los sentidos puede marcar una diferencia positiva en el momento en que uno se siente con poca energía.


• Hay que dormir lo necesario pero nunca en exceso.


 Recomendaciones para mejorar la memoria:


1.- Ingerir alimentos que contengan:


–  silicio: cerveza, avena, mijo, trigo, papas, berro, remolacha, alfalfa, puerro, perejil, lechuga, tomate, espinaca, banana, cereza, manzana, naranja.


–  fosforo: quesos, sardinas, huevo, chocolate, yogurt; carnes vacunas, de pollo, cerdo o pescado. Semillas de girasol y de sésamo, almendras y avellanas, pistacho, porotos negros, arroz integral, maíz, hígado.


–  manganeso: ostras y mejillones, sésamo, poroto blanco, coco, espinaca, frutillas, ananá y bananas, pistacho, maíz, brócoli, jengibre, pimienta negra, frutos secos, palta.


– calcio: leche y yogurt, queso parmesano, granos, cítricos, sésamo, almendras y avellanas, col, acelga, brócoli, espinaca y berro, frutos secos.


– hierro: almejas, cereales integrales, hígado, morcilla, soja, lentejas, espinaca, acelga,  carne de vaca, pollo, cerdo, pavo, pescado y otras, albahaca, orégano.


– zinc: ostra, camarón, langosta, cangrejo y salmón, semillas de calabaza y de sandía, chocolate negro, ajo, germen de trigo, garbanzo, carne de vaca, pavo, cerdo y cordero, hígado, poroto blanco y colorado, yema de huevo, espinaca, levadura de cerveza, arroz integral.


2.- Tomar vitamina B con ácido ribonucleico.


3.- Beber zumo de zanahoria, apio y ciruela pasa con un poco de harina de arroz.


4.- Consumir nueces y pasas, ya que son la única fuente de un aminoácido muy importante para la memoria.


5.- Hacer ejercicio de manera habitual.


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Alimentos y ejercicios, fundamentales para la memoria y cerebro

Muchas veces no se hace esfuerzo alguno, sin embargo, el cansancio mental parece anular al resto del cuerpo. Malas situaciones en casa o en el trabajo, dormir mal, no descansar bien, todo contribuye a tener un desgaste que cuesta definir si va del cuerpo a la cabeza o viceversa. Lo cierto es que como consecuencia, de una u otra manera, afecta la capacidad de recordar o retener información. De aquí la importancia de conseguir un mayor rendimiento cerebral mediante una dieta adecuada y la realización de ejercicios, ambas cosas sirven para mejorar la memoria.

Al nacer cada uno lo hace con un número determinado de neuronas que con el tiempo disminuye alrededor del 10 %. Por ello, es importante prestar atención porque la memoria es uno de los componentes más importantes del cerebro humano y cualquier cosa que la afecte es la señal más evidente de que algo pasa con él, lo que por lo general se relaciona con la edad. Las neuronas almacenan información visual, auditiva y motriz; luego se puede recordar cada hecho, pero el paso de los años hace olvidar muchas referencias.

La etapa más crítica en la formación del cerebro sucede durante el último trimestre del embarazo y continúa hasta los dos años. La memoria aumenta mucho desde la adolescencia hasta alrededor de los 25 años. Las personas que estudian o preparan su memoria después de esa edad la conservan, pero las que no la trabajan, empiezan a perder facultades.

Para obtener un mayor rendimiento cerebral es necesario llevar una dieta adecuada y ejercicio, lo que ayuda a tener mejor memoria y mayor facilidad de concentración. El cerebro necesita, entre otros, de silicio, fósforo y magnesio. El segundo puede ser de origen animal o vegetal. El de origen animal es necesario para las energías cerebrales y nerviosas, mientras que el fósforo de origen vegetal contribuye a la formación de órganos y huesos. El magnesio se encuentra, en lo primordial, en las avellanas.

Es decir, el cerebro precisa de una buena dieta que debe incluir un aporte adecuado de minerales, en virtud de los beneficios que éstos ofrecen al organismo. El calcio, por ejemplo, interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos; el hierro influye en el rendimiento y en el transporte de oxígeno a las células; y el zinc, se relaciona con la actividad de los neurotransmisores.

Cerebro en actividad…

El cerebro es como los músculos, se pierde si no se lo usa. Por eso, hay que realizar actividades diarias para mantenerlo activo con el objetivo de no perder habilidades elementales, como por ejemplo, la de recordar. Consejos para mantener las neuronas en funcionamiento:

• Realizar crucigramas, sudokus u otros ejercicios similares, existen publicaciones específicas donde encontrarlos pero también se puede acudir a periódicos o revistas. A través de la lectura, se ejercita la utilización y el significado de determinadas palabras.

• A la capacidad del cerebro la determina lo que se le ponga adentro. Por lo que hay que aprender nuevas habilidades manuales e intelectuales. Practicarlas en forma continua mantiene activa, a su vez, la habilidad para recordar.

• Tan bueno como ejercitar las células del cerebro es hacerlo con el cuerpo; es preciso mantenerlo en buen estado para que también el cerebro lo esté.

• Trabajar de manera habitual el cerebro ayuda a prevenir el Alzheimer.

Así, si la meta es mantener la mente en forma, es primordial comer bien, descansar lo suficiente y hacer ejercicio en forma regular.

Energía para el cerebro:

• La respiración es la primera fuente de energía y aumenta la capacidad del cerebro para estar atento y despierto.

• Movimiento y energía están relacionados en forma directa. Hay que ponerse en acción para movilizar la energía y aumentarla.

• El agua es el principio de todas las cosas, está presente en las células y ayuda en todos los trabajos del cuerpo. Entre otras funciones, aumenta la capacidad de concentración en los estudios y en el trabajo.

• La risa sincera y la carcajada aportan muchos beneficios, entre ellos: rejuvenecen, eliminan el estrés y las tensiones, controlan la ansiedad, mejoran la depresión, reducen el colesterol, alivian el dolor, mejoran el insomnio y los problemas cardiovasculares y respiratorios. Además, también ayudan a transformar los esquemas mentales.

• El diálogo con uno mismo, las preguntas que uno se hace y sus respuestas, influyen en la aptitud y el camino de la vida. Según se conozca hacia dónde se va, se obtienen nuevas conquistas.

• Seguro que siente quedarse sin fuerzas después de compartir el tiempo con una persona negativa y por el contrario, recargar energía al compartir con alguien positivo. Las personas con las que se entabla relación influyen en la propia energía.

• Despertar los sentidos puede marcar una diferencia positiva en el momento en que uno se siente con poca energía.

• Hay que dormir lo necesario pero nunca en exceso.

 Recomendaciones para mejorar la memoria:

1.- Ingerir alimentos que contengan:

–  silicio: cerveza, avena, mijo, trigo, papas, berro, remolacha, alfalfa, puerro, perejil, lechuga, tomate, espinaca, banana, cereza, manzana, naranja.

–  fosforo: quesos, sardinas, huevo, chocolate, yogurt; carnes vacunas, de pollo, cerdo o pescado. Semillas de girasol y de sésamo, almendras y avellanas, pistacho, porotos negros, arroz integral, maíz, hígado.

–  manganeso: ostras y mejillones, sésamo, poroto blanco, coco, espinaca, frutillas, ananá y bananas, pistacho, maíz, brócoli, jengibre, pimienta negra, frutos secos, palta.

– calcio: leche y yogurt, queso parmesano, granos, cítricos, sésamo, almendras y avellanas, col, acelga, brócoli, espinaca y berro, frutos secos.

– hierro: almejas, cereales integrales, hígado, morcilla, soja, lentejas, espinaca, acelga,  carne de vaca, pollo, cerdo, pavo, pescado y otras, albahaca, orégano.

– zinc: ostra, camarón, langosta, cangrejo y salmón, semillas de calabaza y de sandía, chocolate negro, ajo, germen de trigo, garbanzo, carne de vaca, pavo, cerdo y cordero, hígado, poroto blanco y colorado, yema de huevo, espinaca, levadura de cerveza, arroz integral.

2.- Tomar vitamina B con ácido ribonucleico.

3.- Beber zumo de zanahoria, apio y ciruela pasa con un poco de harina de arroz.

4.- Consumir nueces y pasas, ya que son la única fuente de un aminoácido muy importante para la memoria.

5.- Hacer ejercicio de manera habitual.

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