Algo huele mal en la provincia de Mendoza
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Por Redacción

Algo huele mal en la provincia de Mendoza



Larga, tortuosa, difícil y muy entramada en momentos claves de los últimos 30 años se presenta la vida de uno de los servicios claves que tiene la comunidad mendocina, “agua potable y cloacas”. Toda una historia que lejos está de tener vuelta de páginas en sus problemas. Aspecto donde solo han sobresalido de forma grosera y desnivelada desinversión, desidia y el sectario aprovechamiento de las muchas cifras que este servicio da a las mezquinas arcas de sus concesionarios (privado o público) desde el bolsillo de los usuarios.


Nadie, ni nada pueden demostrar que lo anteriormente expresado es una falacia ya que con simple vista y diálogo con TODOS los habitantes de la provincia de Mendoza darán fiel testimonio de lo que aquí ocurre. Y pasa por “absoluta irresponsabilidad” de quienes usufructuaron y los que hoy administran el servicio.


En todas las etapas y formas jurídicas desde la legendaria Obras Sanitarias, pasando por Obras Sanitarias Mendoza, OSM S.A y la actual AySAM, la empresa estática (en todo lo que significa esta palabra) recibió importantes montos de dineros que “nunca se reflejaron con igual magnitud en su crecimiento de prestaciones y mucho menos en su necesaria renovación, tanto en cañerías de agua, como de sistemas cloacales”. Este último es quizá el más estático, porque NADA se hizo para optimizarlo, ni renovarlo: “todo el sistema de cañerías, sifones y plantas de tratamientos NO fueron renovados”. A punto tal que TODA la provincia está desfasada en todo el sistema con 40, 50 y hasta 100 años de antigüedad del mismo.


Los mendocinos  recuerdan que al momento que la administración de Celso Jaque logra sacarle al grupo francés Saur International OSM S.A. mediante la ley 6.044 que sanciona el parlamento mendocino en el año 2010 y que re estatiza a dicha empresa transformándola en Aguas y Saneamientos Mendoza (AySAM) Instrumento que se hizo con el lapidario y real diagnóstico de la falta total de inversión de un sistema de agua potable que se caí y un servicio sanitario que colapsaba. Esto último con el caso testigo, más no el único, de la ciudad de San Rafael. Ley que otorgaba a la provincia la posibilidad de tomar crédito por U$S 300 millones para “sacar” al servicio del estado desesperante en el que se encontraba. Que si no había caído aún más es porque los obreros (como no podía ser de otra manera) llevaban adelante precarios trabajos que mantenían en un hilo al sistema. Mientras sus concesionarios recibían por “dos bocas” importantes montos, esto es facturación a los usuarios y salvatajes financieros que diferentes gobiernos le otorgaron para que el servicio sea optimizado y se lleven adelante aquellas obras comprometidas en los contratos licitatorios de privatización de OSM, que NO se llevaron a cabo y por lo que la empresa “había incumplido con total descaro”.


La historia fuerte de las vicisitudes de Obras Sanitarias se inicia en 1993, cuando echando mano a dos leyes nacionales, la andanada privatizadora de la administración menemista llega a Mendoza induciendo al gobierno local a “vender la mayor cantidad de servicios públicos”, entre ellos el de agua y cloacas”. A propósito, José Luis Jofré prestigioso investigador universitario y del CONICET, hizo un exhaustivo análisis de lo que ocurrió en aquellos tiempos y decía textualmente que: “el debut público de Saur en la escena mendocina, fue de constituirse en el agente más dinámico en la gestión de servicios de agua potable y saneamiento en la provincia de Mendoza”. Jofré aclaraba más adelante que “Saur International es un grupo francés, tercero a nivel mundial en la operación de servicios públicos, dependiente de Bouygues SA. Y si bien, en el momento de su arribo a Mendoza, no contaba con inversiones significativas en el continente americano, el servicio de agua potable en esta provincia representaría su debut comercial en la región” resaltaba el docente universitario.


Los años después de estos hechos transcurrieron y Saur International pasó por la provincia usufructuando un servicio en el que solo provocó perjuicio al estado mendocino. Actitud que profundizó cuando, una vez que se le quitó la concesión, demandó a la provincia ante el  Ciadi (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones) del Banco Mundial y este último condenó a nuestro país a pagar U$S 41 Millones y un poco más de un millón y medio de euros entre capital, intereses y costas, ajustable al 6% anual por el perjuicio que el grupo francés adujo se le produjo al sacarle OSM SA


De la parálisis y la ineficiencia del servicio privado, Mendoza pasó a manos públicas con la misma inacción. Porque de aquellos U$S 300 millones que debía tomar la provincia en créditos para obras al crearse AySAM, no se llegó a obtener más de U$S 40 millones y no se sabe dónde fueron a parar o en qué fueron utilizados. El sistema sanitario continúa en “estado desesperante” y no hay atisbo de inversión alguna. Las plantas de tratamientos de líquidos cloacales que en el 2010 se hacía imperioso construirlas en la ciudad de San Rafael, están paralizadas por falta de pago. Al respecto, la semana pasada funcionarios de infraestructura reconocieron que se le debe a la empresa que las está construyendo siete millones de pesos. Cifra a la que se le deberían agregar $ 22 millones que faltan para culminar una obra cuyo plazo venció hace un año. Sin embargo, el gobierno de Francisco Pérez aún en la crisis sin precedentes que hoy soporta la provincia le da prioridad a la culminación de un complejo olímpico en el parque General San Martín, con un gasto de $ 500 millones de pesos. Demostrándoles a los más de 200 mil habitantes de la ciudad cabecera del departamento de San Rafael que su salud “no es prioritaria”.


Esto solo muestra con total crudeza el increíble e inadmisible aspecto lo que sucede con TODO el sistema cloacal de la provincia. Duro ejemplo en el que queda plasmado que para renovar todo el laberinto de cañerías y plantas de tratamientos de este estado provincial cuyano se necesitarían un poco más de U$S 500 millones. Algo imposible en el estado irresponsable con que dos administraciones gubernamentales y un privado han hecho de un servicio que es vital para los mendocinos. Mientras una pestilente vida provinciana nos indica que “algo huele mal en Mendoza”.


Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano


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Larga, tortuosa, difícil y muy entramada en momentos claves de los últimos 30 años se presenta la vida de uno de los servicios claves que tiene la comunidad mendocina, “agua potable y cloacas”. Toda una historia que lejos está de tener vuelta de páginas en sus problemas. Aspecto donde solo han sobresalido de forma grosera y desnivelada desinversión, desidia y el sectario aprovechamiento de las muchas cifras que este servicio da a las mezquinas arcas de sus concesionarios (privado o público) desde el bolsillo de los usuarios.

Nadie, ni nada pueden demostrar que lo anteriormente expresado es una falacia ya que con simple vista y diálogo con TODOS los habitantes de la provincia de Mendoza darán fiel testimonio de lo que aquí ocurre. Y pasa por “absoluta irresponsabilidad” de quienes usufructuaron y los que hoy administran el servicio.

En todas las etapas y formas jurídicas desde la legendaria Obras Sanitarias, pasando por Obras Sanitarias Mendoza, OSM S.A y la actual AySAM, la empresa estática (en todo lo que significa esta palabra) recibió importantes montos de dineros que “nunca se reflejaron con igual magnitud en su crecimiento de prestaciones y mucho menos en su necesaria renovación, tanto en cañerías de agua, como de sistemas cloacales”. Este último es quizá el más estático, porque NADA se hizo para optimizarlo, ni renovarlo: “todo el sistema de cañerías, sifones y plantas de tratamientos NO fueron renovados”. A punto tal que TODA la provincia está desfasada en todo el sistema con 40, 50 y hasta 100 años de antigüedad del mismo.

Los mendocinos  recuerdan que al momento que la administración de Celso Jaque logra sacarle al grupo francés Saur International OSM S.A. mediante la ley 6.044 que sanciona el parlamento mendocino en el año 2010 y que re estatiza a dicha empresa transformándola en Aguas y Saneamientos Mendoza (AySAM) Instrumento que se hizo con el lapidario y real diagnóstico de la falta total de inversión de un sistema de agua potable que se caí y un servicio sanitario que colapsaba. Esto último con el caso testigo, más no el único, de la ciudad de San Rafael. Ley que otorgaba a la provincia la posibilidad de tomar crédito por U$S 300 millones para “sacar” al servicio del estado desesperante en el que se encontraba. Que si no había caído aún más es porque los obreros (como no podía ser de otra manera) llevaban adelante precarios trabajos que mantenían en un hilo al sistema. Mientras sus concesionarios recibían por “dos bocas” importantes montos, esto es facturación a los usuarios y salvatajes financieros que diferentes gobiernos le otorgaron para que el servicio sea optimizado y se lleven adelante aquellas obras comprometidas en los contratos licitatorios de privatización de OSM, que NO se llevaron a cabo y por lo que la empresa “había incumplido con total descaro”.

La historia fuerte de las vicisitudes de Obras Sanitarias se inicia en 1993, cuando echando mano a dos leyes nacionales, la andanada privatizadora de la administración menemista llega a Mendoza induciendo al gobierno local a “vender la mayor cantidad de servicios públicos”, entre ellos el de agua y cloacas”. A propósito, José Luis Jofré prestigioso investigador universitario y del CONICET, hizo un exhaustivo análisis de lo que ocurrió en aquellos tiempos y decía textualmente que: “el debut público de Saur en la escena mendocina, fue de constituirse en el agente más dinámico en la gestión de servicios de agua potable y saneamiento en la provincia de Mendoza”. Jofré aclaraba más adelante que “Saur International es un grupo francés, tercero a nivel mundial en la operación de servicios públicos, dependiente de Bouygues SA. Y si bien, en el momento de su arribo a Mendoza, no contaba con inversiones significativas en el continente americano, el servicio de agua potable en esta provincia representaría su debut comercial en la región” resaltaba el docente universitario.

Los años después de estos hechos transcurrieron y Saur International pasó por la provincia usufructuando un servicio en el que solo provocó perjuicio al estado mendocino. Actitud que profundizó cuando, una vez que se le quitó la concesión, demandó a la provincia ante el  Ciadi (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones) del Banco Mundial y este último condenó a nuestro país a pagar U$S 41 Millones y un poco más de un millón y medio de euros entre capital, intereses y costas, ajustable al 6% anual por el perjuicio que el grupo francés adujo se le produjo al sacarle OSM SA

De la parálisis y la ineficiencia del servicio privado, Mendoza pasó a manos públicas con la misma inacción. Porque de aquellos U$S 300 millones que debía tomar la provincia en créditos para obras al crearse AySAM, no se llegó a obtener más de U$S 40 millones y no se sabe dónde fueron a parar o en qué fueron utilizados. El sistema sanitario continúa en “estado desesperante” y no hay atisbo de inversión alguna. Las plantas de tratamientos de líquidos cloacales que en el 2010 se hacía imperioso construirlas en la ciudad de San Rafael, están paralizadas por falta de pago. Al respecto, la semana pasada funcionarios de infraestructura reconocieron que se le debe a la empresa que las está construyendo siete millones de pesos. Cifra a la que se le deberían agregar $ 22 millones que faltan para culminar una obra cuyo plazo venció hace un año. Sin embargo, el gobierno de Francisco Pérez aún en la crisis sin precedentes que hoy soporta la provincia le da prioridad a la culminación de un complejo olímpico en el parque General San Martín, con un gasto de $ 500 millones de pesos. Demostrándoles a los más de 200 mil habitantes de la ciudad cabecera del departamento de San Rafael que su salud “no es prioritaria”.

Esto solo muestra con total crudeza el increíble e inadmisible aspecto lo que sucede con TODO el sistema cloacal de la provincia. Duro ejemplo en el que queda plasmado que para renovar todo el laberinto de cañerías y plantas de tratamientos de este estado provincial cuyano se necesitarían un poco más de U$S 500 millones. Algo imposible en el estado irresponsable con que dos administraciones gubernamentales y un privado han hecho de un servicio que es vital para los mendocinos. Mientras una pestilente vida provinciana nos indica que “algo huele mal en Mendoza”.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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