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Por Redacción

Alerta por el ébola



La Organización Mundial de la Salud (OSM) declaró la “emergencia pública sanitaria internacional” por los brotes del ébola en cuatro países de África Occidental: Guinea, Sierra Leona, Libera y Nigeria. Este virus, descripto como feroz, ya causó más de mil muertes y aún no tiene vacuna que lo prevenga ni contrarreste. Si bien es poco probable que se importe algún caso a la Argentina porque no existen vuelos directos que la vinculen con las zonas afectadas, las autoridades nacionales en conjunto con las provinciales preparan un plan de contingencia y activan el sistema de vigilancia epidemiológica para estar preparadas ante un eventual contagio, el que podría darse si un viajero infectado ingresase a territorio argentino.

Si bien se considera escasa la posibilidad de que este virus letal llegue a nuestro país, preocupa el hecho de que la OSM considere a este brote el más severo y complejo en cuatro décadas de historia de esta enfermedad y declare alerta epidemiológica mundial nivel 3, tal como lo hizo en 2009 con el brote de Gripe A H1N1. Por ello, en Buenos Aires ya están dispuestos seis hospitales para recibir a personas con síntomas y Mendoza define en estos días cuál será el o los nosocomios que cumplirán con la misma tarea. El ministro de Salud, Matías Roby, estima que para tal efecto, el hospital

que está más preparado para cumplir con las normas de aislamiento es el Lencinas.

Para enfrentar posibles casos de ébola, Mendoza cuenta con comisiones de trabajo dirigidas por la Dirección de Epidemiología, la Red de Laboratorios y el Plan de Emergencias Médicas y Catástrofes; a su vez, se convoca a referentes de otros organismos como Sanidad de Fronteras, Zoonosis, Defensa Civil y referentes de hospitales. Estas comisiones considerarán un caso sospechoso a toda persona que tenga fiebre mayor de 38°, tendrán en cuenta si estuvo en contacto con un paciente con ébola confirmado en los 21 días anteriores a la aparición de los síntomas y/o si viajó a regiones con circulación confirmada del virus.

Otros síntomas de haber contraído la enfermedad son dolor muscular, de cabeza y de garganta; y debilidad. Con los días se presentan vómitos, diarrea, falla renal y hepática; erupciones cutáneas y hemorragia masiva tanto interna como externa y es en este momento donde se produce el contagio a una persona sana. En su fase final, los pacientes desarrollan un fallo multiorgánico que del 50 al 90 % de las veces es letal. Es importante subrayar que al atacar a personas de todas las edades y no existir vacuna, medicinas ni tratamiento específicos probados para atenuar al virus del Ébola, sólo resta la adopción de medidas preventivas y de control de los posibles casos. El único factor positivo a considerar es que hasta el momento no se registran contagios por transmisión aérea. Y respecto a la ciencia, la OMS permite por esta situación crítica usar en pacientes con cuadros irreversibles, medicinas experimentales con la esperanza de encontrar una cura.

No obstante, su propagación es veloz mediante la transmisión de animales a personas (se considera que los huéspedes naturales del virus son los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae) o de persona a persona, por contacto directo con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de personas infectadas; o por contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos. Un dato relevante es que los hombres pueden transmitir el virus por el semen hasta siete semanas después de la recuperación clínica. En la llamada África profunda los contagios no se frenan porque sus mismas costumbres atentan contra las medidas sanitarias necesarias para controlar la enfermedad; un ejemplo de ello es el ritual mortuorio donde se lava al difunto con las manos y se lo vela gran cantidad de días dentro de la propia casa. Los fluidos del organismo en incipiente proceso de descomposición resultan una trampa también mortal para quienes toman contacto con el cuerpo. Para prevenir la enfermedad se recomienda enterrar pronto a los difuntos y con medidas de seguridad adecuadas.

Ahora bien, en caso de que una persona ingresase a la Argentina con síntomas de tener el virus del ébola, se dispone que será aislada y evaluada según el plan de contingencia del punto de entrada, luego se la trasladará a alguno de los hospitales designados para garantizar su aislamiento y el laboratorio de referencia analizará muestras que se extraerán para determinar si tiene o no la enfermedad. Es preciso destacar que desde hace semanas existe especial control en aeropuertos y puertos marítimos para controlar el ingreso de viajeros y tripulantes, en especial de los que provienen de aeropuertos con trasbordos de personas que salieron de las zonas afectadas como de marinos que zarpen de puertos africanos cercanos a esas áreas.

Este virus, que recibe su nombre por ser descubierto por primera vez en 1976 en aldeas africanas cercanas al río Ébola,se contagia muy rápido y si bien tiene un periodo de incubación de 2 a 21 días, luego hace estragos en forma veloz en el organismo. Todo el planeta está en alerta para evitar que se propague a territorios libres de la enfermedad. Se pide a la población especial conciencia en caso de tener que viajar a los países de alto riesgo: conocer los síntomas y no salir del lugar en caso de presentarlos, es esencial para circunscribir la enfermedad y no llevarla a otros sitios del mundo.


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Alerta por el ébola

La Organización Mundial de la Salud (OSM) declaró la “emergencia pública sanitaria internacional” por los brotes del ébola en cuatro países de África Occidental: Guinea, Sierra Leona, Libera y Nigeria. Este virus, descripto como feroz, ya causó más de mil muertes y aún no tiene vacuna que lo prevenga ni contrarreste. Si bien es poco probable que se importe algún caso a la Argentina porque no existen vuelos directos que la vinculen con las zonas afectadas, las autoridades nacionales en conjunto con las provinciales preparan un plan de contingencia y activan el sistema de vigilancia epidemiológica para estar preparadas ante un eventual contagio, el que podría darse si un viajero infectado ingresase a territorio argentino.
Si bien se considera escasa la posibilidad de que este virus letal llegue a nuestro país, preocupa el hecho de que la OSM considere a este brote el más severo y complejo en cuatro décadas de historia de esta enfermedad y declare alerta epidemiológica mundial nivel 3, tal como lo hizo en 2009 con el brote de Gripe A H1N1. Por ello, en Buenos Aires ya están dispuestos seis hospitales para recibir a personas con síntomas y Mendoza define en estos días cuál será el o los nosocomios que cumplirán con la misma tarea. El ministro de Salud, Matías Roby, estima que para tal efecto, el hospital
que está más preparado para cumplir con las normas de aislamiento es el Lencinas.
Para enfrentar posibles casos de ébola, Mendoza cuenta con comisiones de trabajo dirigidas por la Dirección de Epidemiología, la Red de Laboratorios y el Plan de Emergencias Médicas y Catástrofes; a su vez, se convoca a referentes de otros organismos como Sanidad de Fronteras, Zoonosis, Defensa Civil y referentes de hospitales. Estas comisiones considerarán un caso sospechoso a toda persona que tenga fiebre mayor de 38°, tendrán en cuenta si estuvo en contacto con un paciente con ébola confirmado en los 21 días anteriores a la aparición de los síntomas y/o si viajó a regiones con circulación confirmada del virus.
Otros síntomas de haber contraído la enfermedad son dolor muscular, de cabeza y de garganta; y debilidad. Con los días se presentan vómitos, diarrea, falla renal y hepática; erupciones cutáneas y hemorragia masiva tanto interna como externa y es en este momento donde se produce el contagio a una persona sana. En su fase final, los pacientes desarrollan un fallo multiorgánico que del 50 al 90 % de las veces es letal. Es importante subrayar que al atacar a personas de todas las edades y no existir vacuna, medicinas ni tratamiento específicos probados para atenuar al virus del Ébola, sólo resta la adopción de medidas preventivas y de control de los posibles casos. El único factor positivo a considerar es que hasta el momento no se registran contagios por transmisión aérea. Y respecto a la ciencia, la OMS permite por esta situación crítica usar en pacientes con cuadros irreversibles, medicinas experimentales con la esperanza de encontrar una cura.
No obstante, su propagación es veloz mediante la transmisión de animales a personas (se considera que los huéspedes naturales del virus son los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae) o de persona a persona, por contacto directo con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de personas infectadas; o por contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos. Un dato relevante es que los hombres pueden transmitir el virus por el semen hasta siete semanas después de la recuperación clínica. En la llamada África profunda los contagios no se frenan porque sus mismas costumbres atentan contra las medidas sanitarias necesarias para controlar la enfermedad; un ejemplo de ello es el ritual mortuorio donde se lava al difunto con las manos y se lo vela gran cantidad de días dentro de la propia casa. Los fluidos del organismo en incipiente proceso de descomposición resultan una trampa también mortal para quienes toman contacto con el cuerpo. Para prevenir la enfermedad se recomienda enterrar pronto a los difuntos y con medidas de seguridad adecuadas.
Ahora bien, en caso de que una persona ingresase a la Argentina con síntomas de tener el virus del ébola, se dispone que será aislada y evaluada según el plan de contingencia del punto de entrada, luego se la trasladará a alguno de los hospitales designados para garantizar su aislamiento y el laboratorio de referencia analizará muestras que se extraerán para determinar si tiene o no la enfermedad. Es preciso destacar que desde hace semanas existe especial control en aeropuertos y puertos marítimos para controlar el ingreso de viajeros y tripulantes, en especial de los que provienen de aeropuertos con trasbordos de personas que salieron de las zonas afectadas como de marinos que zarpen de puertos africanos cercanos a esas áreas.
Este virus, que recibe su nombre por ser descubierto por primera vez en 1976 en aldeas africanas cercanas al río Ébola,se contagia muy rápido y si bien tiene un periodo de incubación de 2 a 21 días, luego hace estragos en forma veloz en el organismo. Todo el planeta está en alerta para evitar que se propague a territorios libres de la enfermedad. Se pide a la población especial conciencia en caso de tener que viajar a los países de alto riesgo: conocer los síntomas y no salir del lugar en caso de presentarlos, es esencial para circunscribir la enfermedad y no llevarla a otros sitios del mundo.

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