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Alergias estacionales
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Por Redacción

Alergias estacionales



En esta época se incrementan entre 20 y 25 % las consultas por alergias como consecuencia de la polinización que ocasiona la primavera. Se estima que el 20 % de la población sufre sus efectos por lo que se aconseja consultar en forma temprana al médico para evitar complicaciones. Muchos ya manifiestan los síntomas: estornudos, congestión nasal, picazón en garganta, nariz y ojos, tos seca, dificultad para respirar, lagrimeo y enrojecimiento ocular, erupciones o ronchas en la piel e hinchazón. Los síntomas son muy variados en cuanto a su localización, variedad y gravedad. Una reacción alérgica puede incluso llevar a la muerte (shock anafiláctico) pero, por lo general, es leve.


Durante la primavera árboles y plantas comienzan a liberar polen y sus partículas se cargan en el aire; lo mismo hacen las esporas del moho. Algunas personas son sensibles a esta polinización porque su genética las predispone y antes o después padecen de las llamadas alergias estacionales. Esta sensibilidad expresa en esta parte del año aumenta los casos por lo que es preciso mejorar los síntomas a tiempo.


Las alergias son respuestas exageradas del sistema inmunológico cuando entra en contacto con determinadas sustancias, llamadas alérgenos.  Las defensas del organismo tratan estas partículas como invasoras y liberan sustancias químicas, como la histamina, en el torrente sanguíneo para defenderse de ellas. Es esta liberación de sustancias químicas la que produce los síntomas alérgicos. La aparición de los alérgenos recrudece en primavera, porque los más frecuentes son los pólenes, unas células reproductoras de las plantas que proliferan durante esta estación.  La alergia estacional se desata al inhalar ese polen que ocasiona síntomas molestos que empeoran la calidad de vida y que si persisten a través de los años, pueden generar hiperactividad bronquial y broncoespasmos.


A pesar de que son muy molestas, por lo general, las alergias no son complicaciones graves, pero sí pueden acabar en cuadros más complejos, como el asma. De hecho, se calcula que el 80 por ciento de los asmáticos tienen, en menor o mayor grado, una base alérgica. En estos casos, el asma aparece también por la acción de los alérgenos y los pólenes son el principal grupo que la desencadena. En este sentido, Mendoza cuenta con el Programa Provincial de Asma; el que tiene como objetivo controlar esta enfermedad en niños y adolescentes. Se desarrolla a través de un servicio descentralizado con profesionales que rotan por los distintos hospitales y centros de salud de la provincia, para diagnosticar la enfermedad antes de los 5 años, brindar atención de primer nivel; y garantizarle a quienes no poseen cobertura médica los tratamientos y remedios en forma gratuita.


El responsable de este Programa, Luis Agüero, destacó que la rinitis alérgica afecta a un 20% de la población y un 10%  tiene asma; en nuestro territorio existen alrededor de 60.000 chicos menores de 14 años con esta enfermedad, la que puede aparecer a cualquier edad. Lo bueno es que puede revertirse y controlarse con un tratamiento adecuado. Por eso, los adultos deben prestar atención y acudir al médico cuando el pequeño tiene un resfrío mayor a siete días, no respira de manera adecuada por las noches o tose y/o tiene la nariz tapada en forma continua, estornuda con mayor frecuencia a la mañana, tiene mocos amarillos o verdes; o tose o se agita de sobremanera al hacer ejercicios.


Para contrarrestar estos síntomas de alergia en niños es fundamental que tenga completo el calendario de vacunación y una alimentación adecuada; además, hay que realizar los controles correspondientes; todos estos factores contribuyen a su sanidad y su calidad de vida.


Es preciso destacar que una persona puede presentar una reacción alérgica a cualquier edad y los agentes alérgenos que la producen pueden ser varios, pero los más frecuentes son: ácaros del polvo, pelos de animales, polen, picaduras de insecto, esporas de moho, ciertos medicamentos y algunos alimentos. A su vez, las enfermedades alérgicas más comunes son el asma, la rinitis, la urticaria, la conjuntivitis y los eczemas.


Si bien no existe una cura real para las alergias es posible aliviar sus síntomas al reducir o eliminar la exposición a los alérgenos. Para lograrlo se emplean distintos tipos de medicamentos según su tipo y gravedad, entre ellos: corticoides y broncodilatadores.  También hay otros de uso regular: los antihistamínicos alivian los estornudos y la picazón de nariz y ojos; y a su vez, reducen la inflamación y el goteo nasal. Sin embargo, algunas de estas medicinas tienen efectos secundarios que incluyen adormecimiento y pérdida del sentido de alerta y coordinación.  Los esteroides tópicos nasales se usan para aliviar alergias moderadas o severas y son seguros si se utilizan sólo en las dosis recomendadas. Los descongestionantes ayudan a drenar los conductos nasales. Las gotas nasales y sprays, tanto los que requieren prescripción médica como los de venta libre, sólo se deben usar durante pocos días porque el abuso empeora la congestión e inflamación. Por otro lado, existe la Inmunoterapia, que consiste en la aplicación de inyecciones subcutáneas de alérgenos con el fin de reducir los síntomas a largo plazo.


Siempre es correcto tomar los medicamentos según prescripción médica y en las dosis recomendadas; para ello es primordial consultar al profesional para conocer cuál es el tratamiento más adecuado para cada caso. La mayoría de las alergias se tratan sin dificultad y en el caso de los niños, muchos  las superan con el tiempo. No obstante, una vez que una sustancia provoca una reacción alérgica, afecta a la persona en otras oportunidades. No obstante, pueden prevenirse con acciones simples y cotidianas:



  • Limpiar en forma frecuente la casa.

  • Impedir que los animales domésticos entren en dormitorios.

  • No utilizar alfombras, cortinas, peluches, ni ningún otro elemento que acumule polvo.

  • Evitar los lugares húmedos y mantener los ambientes limpios y secos, en especial los que tienden a formar moho.

  • Observar el tiempo: los días lluviosos, nublados o sin viento implican menor distribución de polen y esporas de moho. El tiempo caluroso, seco y con viento los diseminan mucho más. En estos días los síntomas alérgicos empeoran.

  • Cerrar puertas y ventanas por la noche para que el polen no ingrese durante las horas de sueño.

  • Mantener las ventanas del automóvil cerradas durante los viajes.

  • Limitar el tiempo en el exterior, sobre todo entre las 5 a.m. y las 10 a.m.

  • Limitar o evitar  el trabajo de jardinería. Esta actividad puede liberar polen o esporas de moho. De tener que trabajar en el exterior, usar anteojos para sol y una máscara facial que impida el paso del polen a la nariz y la boca.


Es conveniente prestar atención a estos cuidados porque los expertos advierten que las alergias estacionales y de otros tipos aumentan, por diversas causas, con el paso de los años. No obstante, se sospecha que existe una predisposición hereditaria a las alergias, lo que significa que un niño cuyos padres son alérgicos puede desarrollar algún tipo de sensibilización, aunque no fuese hacia la misma sustancia que rechazan sus padres.


Muchos mendocinos sufren en este momento del año,  por ello el consejo es prevenir las alergias estacionales desde casa y con la visita a un profesional que proporcione el mejor tratamiento paras sobrevivirlas sin caducar en el intento.


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Alergias estacionales

En esta época se incrementan entre 20 y 25 % las consultas por alergias como consecuencia de la polinización que ocasiona la primavera. Se estima que el 20 % de la población sufre sus efectos por lo que se aconseja consultar en forma temprana al médico para evitar complicaciones. Muchos ya manifiestan los síntomas: estornudos, congestión nasal, picazón en garganta, nariz y ojos, tos seca, dificultad para respirar, lagrimeo y enrojecimiento ocular, erupciones o ronchas en la piel e hinchazón. Los síntomas son muy variados en cuanto a su localización, variedad y gravedad. Una reacción alérgica puede incluso llevar a la muerte (shock anafiláctico) pero, por lo general, es leve.

Durante la primavera árboles y plantas comienzan a liberar polen y sus partículas se cargan en el aire; lo mismo hacen las esporas del moho. Algunas personas son sensibles a esta polinización porque su genética las predispone y antes o después padecen de las llamadas alergias estacionales. Esta sensibilidad expresa en esta parte del año aumenta los casos por lo que es preciso mejorar los síntomas a tiempo.

Las alergias son respuestas exageradas del sistema inmunológico cuando entra en contacto con determinadas sustancias, llamadas alérgenos.  Las defensas del organismo tratan estas partículas como invasoras y liberan sustancias químicas, como la histamina, en el torrente sanguíneo para defenderse de ellas. Es esta liberación de sustancias químicas la que produce los síntomas alérgicos. La aparición de los alérgenos recrudece en primavera, porque los más frecuentes son los pólenes, unas células reproductoras de las plantas que proliferan durante esta estación.  La alergia estacional se desata al inhalar ese polen que ocasiona síntomas molestos que empeoran la calidad de vida y que si persisten a través de los años, pueden generar hiperactividad bronquial y broncoespasmos.

A pesar de que son muy molestas, por lo general, las alergias no son complicaciones graves, pero sí pueden acabar en cuadros más complejos, como el asma. De hecho, se calcula que el 80 por ciento de los asmáticos tienen, en menor o mayor grado, una base alérgica. En estos casos, el asma aparece también por la acción de los alérgenos y los pólenes son el principal grupo que la desencadena. En este sentido, Mendoza cuenta con el Programa Provincial de Asma; el que tiene como objetivo controlar esta enfermedad en niños y adolescentes. Se desarrolla a través de un servicio descentralizado con profesionales que rotan por los distintos hospitales y centros de salud de la provincia, para diagnosticar la enfermedad antes de los 5 años, brindar atención de primer nivel; y garantizarle a quienes no poseen cobertura médica los tratamientos y remedios en forma gratuita.

El responsable de este Programa, Luis Agüero, destacó que la rinitis alérgica afecta a un 20% de la población y un 10%  tiene asma; en nuestro territorio existen alrededor de 60.000 chicos menores de 14 años con esta enfermedad, la que puede aparecer a cualquier edad. Lo bueno es que puede revertirse y controlarse con un tratamiento adecuado. Por eso, los adultos deben prestar atención y acudir al médico cuando el pequeño tiene un resfrío mayor a siete días, no respira de manera adecuada por las noches o tose y/o tiene la nariz tapada en forma continua, estornuda con mayor frecuencia a la mañana, tiene mocos amarillos o verdes; o tose o se agita de sobremanera al hacer ejercicios.

Para contrarrestar estos síntomas de alergia en niños es fundamental que tenga completo el calendario de vacunación y una alimentación adecuada; además, hay que realizar los controles correspondientes; todos estos factores contribuyen a su sanidad y su calidad de vida.

Es preciso destacar que una persona puede presentar una reacción alérgica a cualquier edad y los agentes alérgenos que la producen pueden ser varios, pero los más frecuentes son: ácaros del polvo, pelos de animales, polen, picaduras de insecto, esporas de moho, ciertos medicamentos y algunos alimentos. A su vez, las enfermedades alérgicas más comunes son el asma, la rinitis, la urticaria, la conjuntivitis y los eczemas.

Si bien no existe una cura real para las alergias es posible aliviar sus síntomas al reducir o eliminar la exposición a los alérgenos. Para lograrlo se emplean distintos tipos de medicamentos según su tipo y gravedad, entre ellos: corticoides y broncodilatadores.  También hay otros de uso regular: los antihistamínicos alivian los estornudos y la picazón de nariz y ojos; y a su vez, reducen la inflamación y el goteo nasal. Sin embargo, algunas de estas medicinas tienen efectos secundarios que incluyen adormecimiento y pérdida del sentido de alerta y coordinación.  Los esteroides tópicos nasales se usan para aliviar alergias moderadas o severas y son seguros si se utilizan sólo en las dosis recomendadas. Los descongestionantes ayudan a drenar los conductos nasales. Las gotas nasales y sprays, tanto los que requieren prescripción médica como los de venta libre, sólo se deben usar durante pocos días porque el abuso empeora la congestión e inflamación. Por otro lado, existe la Inmunoterapia, que consiste en la aplicación de inyecciones subcutáneas de alérgenos con el fin de reducir los síntomas a largo plazo.

Siempre es correcto tomar los medicamentos según prescripción médica y en las dosis recomendadas; para ello es primordial consultar al profesional para conocer cuál es el tratamiento más adecuado para cada caso. La mayoría de las alergias se tratan sin dificultad y en el caso de los niños, muchos  las superan con el tiempo. No obstante, una vez que una sustancia provoca una reacción alérgica, afecta a la persona en otras oportunidades. No obstante, pueden prevenirse con acciones simples y cotidianas:

  • Limpiar en forma frecuente la casa.
  • Impedir que los animales domésticos entren en dormitorios.
  • No utilizar alfombras, cortinas, peluches, ni ningún otro elemento que acumule polvo.
  • Evitar los lugares húmedos y mantener los ambientes limpios y secos, en especial los que tienden a formar moho.
  • Observar el tiempo: los días lluviosos, nublados o sin viento implican menor distribución de polen y esporas de moho. El tiempo caluroso, seco y con viento los diseminan mucho más. En estos días los síntomas alérgicos empeoran.
  • Cerrar puertas y ventanas por la noche para que el polen no ingrese durante las horas de sueño.
  • Mantener las ventanas del automóvil cerradas durante los viajes.
  • Limitar el tiempo en el exterior, sobre todo entre las 5 a.m. y las 10 a.m.
  • Limitar o evitar  el trabajo de jardinería. Esta actividad puede liberar polen o esporas de moho. De tener que trabajar en el exterior, usar anteojos para sol y una máscara facial que impida el paso del polen a la nariz y la boca.

Es conveniente prestar atención a estos cuidados porque los expertos advierten que las alergias estacionales y de otros tipos aumentan, por diversas causas, con el paso de los años. No obstante, se sospecha que existe una predisposición hereditaria a las alergias, lo que significa que un niño cuyos padres son alérgicos puede desarrollar algún tipo de sensibilización, aunque no fuese hacia la misma sustancia que rechazan sus padres.

Muchos mendocinos sufren en este momento del año,  por ello el consejo es prevenir las alergias estacionales desde casa y con la visita a un profesional que proporcione el mejor tratamiento paras sobrevivirlas sin caducar en el intento.

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