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Adultos mayores en riesgo
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Por Redacción

Adultos mayores en riesgo



El neumococo es una bacteria que puede causar enfermedades muy graves como meningitis y neumonía; afecta a todas las edades y es una de las principales causas de muerte en Latinoamérica. Las cifras son alarmantes, y según la Organización Mundial de la Salud, en América Latina cada 60 minutos ocurren cinco muertes y 25 hospitalizaciones relacionadas con alguna de las enfermedades que causa y en total es responsable de más de 1,6 millones de muertes cada año en la región, la mayoría de niños pequeños y adultos de edad avanzada.


Afecta los extremos de la vida: a los niños menores de 2 años, cuyo sistema inmunológico no está desarrollado y a los adultos a partir de los 50 años, en especial a los mayores de 65; y mucho más si tienen una enfermedad crónica o inmunodepresora de base, como EPOC, asma, cáncer, diabetes o sida, entre otras. Es por eso que en Mendoza, junto a la vacunación antigripal, se insta a la vacunación contra el neumococo a los grupos comprometidos.


El neumococo


Es una bacteria que forma parte de los gérmenes habituales de la nariz y de la garganta de niños y adultos sanos. De hecho, se estima que el 60 por ciento de los niños menores de cinco años son portadores de esta bacteria. A ambos sectores etarios les cuesta hacerle frente: en los primeros porque las defensas aún están en proceso de desarrollo y en los segundos porque estas defensas disminuyen por diversas causas. Por otro lado hay factores que aumentan las chances de enfermarse, como asistir a una guardería o vivir en un geriátrico, convivir con fumadores, vivir en la pobreza o en situación de hacinamiento. Otro factor a tener en cuenta es la época del año: las infecciones son más frecuentes en los meses de invierno y se transmiten en forma directa de persona a persona al igual que una gripe o un resfrío, por las gotas de saliva que se dispersan en el aire al hablar, toser, estornudar o besar.


Las enfermedades neumocócicas


Neumonía: es una infección de los pulmones que afecta a los alveolos y a los tejidos circundantes, sus síntomas más comunes son sudores, temblores, dolor de cabeza, tos, fiebre, congestión nasal, congestión de pecho, entre otros. Sólo en Argentina, Brasil y Chile hay más de dos millones de casos de neumonía al año.


Meningitis neumocócica: es la más grave de todas por su elevada mortalidad y sus importantes secuelas, como retraso psicomotor, pérdida de audición, parálisis facial y ceguera. Los síntomas más comunes son fiebre alta, somnolencia, náuseas, vómitos “explosivos”, dolor de cabeza y rigidez de nuca.


Bacteremia: es una infección de la sangre, puede comenzar a partir de una neumonía y diseminarse por el organismo. Su síntoma principal es la fiebre alta, sin que ésta se asocie a otros signos identificables con otra enfermedad.


Otitis media aguda: infección que se produce en el oído medio. Los síntomas más comunes incluyen dolor de cabeza, fiebre y dolor de oídos. En los niños, un constante zumbido en los oídos puede dar señal de su existencia.


Sinusitis: inflamación de los senos nasales y paranasales. Las manifestaciones más comunes son secreciones amarillentas de la nariz, dolor de rostro y de cabeza.


La vacuna, única prevención eficaz…


Es tradicional tratar las enfermedades neumocócicas con penicilina. Sin embargo, en los últimos años se observa un alarmante incremento de las resistencias del neumococo a este antibiótico y a otros, por lo que en ocasiones, el médico debe recurrir a tratamientos alternativos más costosos y a hospitalizaciones prolongadas. Por ello es primordial recalcar que la vacunación es la única terapia preventiva, eficaz y duradera frente a este tipo de enfermedades.


Si bien para los pequeños la vacuna está incluida en el calendario obligatorio, es fundamental saber que los adultos de 50 años, es especial los mayores de 65, deberían colocársela para evitar las descriptas enfermedades y sus consecuencias. Un dato convincente lo aporta Iris Aguilar, Jefa del Programa de Inmunizaciones de la provincia: “en los adultos mayores de 65 años y en personas que tienen alguna enfermedad crónica de base, el neumococo puede provocar procesos infecciosos severos, tal es así que es el responsable de casi el 60 % de las neumonías en los adultos”.


Hay que destacar que para los grupos de riesgo la vacuna es gratuita en el Vacunatorio Central o en los centros de salud cabecera en los departamentos. Hay que asistir a ellos de la siguiente manera:


Sin necesidad de orden médica: adultos mayores de 65 años. Se coloca sólo una vez en la vida.


Con orden médica y diagnóstico: adultos menores de 65 años en general o con patologías de base como asma, EPOC, diabetes, pacientes oncológicos, esplenectomizados y/o con VIH. En el primer caso se coloca una sola vez y en el segundo, se puede revacunar 10 años después de la primera dosis.


La vacuna disponible para estos grupos es la antineumocócica 23 valente que protege contra 23 serotipos de neumococo. Es destacable que es efectiva sobre nueve de cada diez de las infecciones que produce en la Argentina. La vacunación obligatoria de los pequeños contribuye a que los adultos con los que conviven se enfermen menos; si a ello se agrega la de las personas mayores, entonces podrá reducirse en forma drástica el contagio. Esto es fundamental si se tiene en cuenta que la prevención de enfermedades neumocócicas, disminuye de manera considerable los casos fatales.


Cuando la edad importa…


¿Cuántas personas sanas se vacunan hoy sólo por prevención? La mayoría piensa que no lo necesita o refiere a que su médico no se lo prescribe. Sin embargo, la edad es uno de los factores de riesgo más significativos y a medida que la población mundial envejece, el número de personas en riesgo por la enfermedad neumocócica aumenta. Para el 2040, más de un tercio de la población de América Latina tendrá más de 50 años, con una esperanza de vida por arriba de los 80 y esto impacta en la economía de los Estados, ya que si no se vacuna a esas personas —para evitar que deban ser internadas y tratadas por meningitis o neumonía— el gasto en salud pública será elevadísimo e imposible de solventar.


Entonces, es preciso recordar que a partir de las cinco décadas la curva de incidencia de la enfermedad comienza a ascender, por eso, la recomendación es vacunarse al cumplir los 50. Asimismo, es posible que en esta etapa de la vida el paciente fume o lo haya hecho por muchos años, lo que aumenta hasta cuatro veces la posibilidad de contraer la enfermedad. En este caso también es factible que presente alguna patología crónica o de base que deprima sus defensas, haciéndolo más vulnerable a contraer una neumonía, que en muchos casos lo puede llevar a la muerte.


Incluso, una vez adquirida la enfermedad neumocócica en un paciente de mediana edad o avanzada, es difícil de tratar porque los antibióticos provocan que muchas cepas se vuelvan cada vez más resistentes y el organismo poco a poco pierde la habilidad de reaccionar a las infecciones. Esto provoca sucesivas recaídas o internaciones y hasta causa muerte en pacientes con otra patología de base. Ante esto, la solución es anticiparse y pensar en los beneficios a largo plazo que conlleva la prevención. Ya que viviremos más años, aprovechemos para hacerlo de manera más saludable.


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Adultos mayores en riesgo

El neumococo es una bacteria que puede causar enfermedades muy graves como meningitis y neumonía; afecta a todas las edades y es una de las principales causas de muerte en Latinoamérica. Las cifras son alarmantes, y según la Organización Mundial de la Salud, en América Latina cada 60 minutos ocurren cinco muertes y 25 hospitalizaciones relacionadas con alguna de las enfermedades que causa y en total es responsable de más de 1,6 millones de muertes cada año en la región, la mayoría de niños pequeños y adultos de edad avanzada.

Afecta los extremos de la vida: a los niños menores de 2 años, cuyo sistema inmunológico no está desarrollado y a los adultos a partir de los 50 años, en especial a los mayores de 65; y mucho más si tienen una enfermedad crónica o inmunodepresora de base, como EPOC, asma, cáncer, diabetes o sida, entre otras. Es por eso que en Mendoza, junto a la vacunación antigripal, se insta a la vacunación contra el neumococo a los grupos comprometidos.

El neumococo

Es una bacteria que forma parte de los gérmenes habituales de la nariz y de la garganta de niños y adultos sanos. De hecho, se estima que el 60 por ciento de los niños menores de cinco años son portadores de esta bacteria. A ambos sectores etarios les cuesta hacerle frente: en los primeros porque las defensas aún están en proceso de desarrollo y en los segundos porque estas defensas disminuyen por diversas causas. Por otro lado hay factores que aumentan las chances de enfermarse, como asistir a una guardería o vivir en un geriátrico, convivir con fumadores, vivir en la pobreza o en situación de hacinamiento. Otro factor a tener en cuenta es la época del año: las infecciones son más frecuentes en los meses de invierno y se transmiten en forma directa de persona a persona al igual que una gripe o un resfrío, por las gotas de saliva que se dispersan en el aire al hablar, toser, estornudar o besar.

Las enfermedades neumocócicas

Neumonía: es una infección de los pulmones que afecta a los alveolos y a los tejidos circundantes, sus síntomas más comunes son sudores, temblores, dolor de cabeza, tos, fiebre, congestión nasal, congestión de pecho, entre otros. Sólo en Argentina, Brasil y Chile hay más de dos millones de casos de neumonía al año.

Meningitis neumocócica: es la más grave de todas por su elevada mortalidad y sus importantes secuelas, como retraso psicomotor, pérdida de audición, parálisis facial y ceguera. Los síntomas más comunes son fiebre alta, somnolencia, náuseas, vómitos “explosivos”, dolor de cabeza y rigidez de nuca.

Bacteremia: es una infección de la sangre, puede comenzar a partir de una neumonía y diseminarse por el organismo. Su síntoma principal es la fiebre alta, sin que ésta se asocie a otros signos identificables con otra enfermedad.

Otitis media aguda: infección que se produce en el oído medio. Los síntomas más comunes incluyen dolor de cabeza, fiebre y dolor de oídos. En los niños, un constante zumbido en los oídos puede dar señal de su existencia.

Sinusitis: inflamación de los senos nasales y paranasales. Las manifestaciones más comunes son secreciones amarillentas de la nariz, dolor de rostro y de cabeza.

La vacuna, única prevención eficaz…

Es tradicional tratar las enfermedades neumocócicas con penicilina. Sin embargo, en los últimos años se observa un alarmante incremento de las resistencias del neumococo a este antibiótico y a otros, por lo que en ocasiones, el médico debe recurrir a tratamientos alternativos más costosos y a hospitalizaciones prolongadas. Por ello es primordial recalcar que la vacunación es la única terapia preventiva, eficaz y duradera frente a este tipo de enfermedades.

Si bien para los pequeños la vacuna está incluida en el calendario obligatorio, es fundamental saber que los adultos de 50 años, es especial los mayores de 65, deberían colocársela para evitar las descriptas enfermedades y sus consecuencias. Un dato convincente lo aporta Iris Aguilar, Jefa del Programa de Inmunizaciones de la provincia: “en los adultos mayores de 65 años y en personas que tienen alguna enfermedad crónica de base, el neumococo puede provocar procesos infecciosos severos, tal es así que es el responsable de casi el 60 % de las neumonías en los adultos”.

Hay que destacar que para los grupos de riesgo la vacuna es gratuita en el Vacunatorio Central o en los centros de salud cabecera en los departamentos. Hay que asistir a ellos de la siguiente manera:

Sin necesidad de orden médica: adultos mayores de 65 años. Se coloca sólo una vez en la vida.

Con orden médica y diagnóstico: adultos menores de 65 años en general o con patologías de base como asma, EPOC, diabetes, pacientes oncológicos, esplenectomizados y/o con VIH. En el primer caso se coloca una sola vez y en el segundo, se puede revacunar 10 años después de la primera dosis.

La vacuna disponible para estos grupos es la antineumocócica 23 valente que protege contra 23 serotipos de neumococo. Es destacable que es efectiva sobre nueve de cada diez de las infecciones que produce en la Argentina. La vacunación obligatoria de los pequeños contribuye a que los adultos con los que conviven se enfermen menos; si a ello se agrega la de las personas mayores, entonces podrá reducirse en forma drástica el contagio. Esto es fundamental si se tiene en cuenta que la prevención de enfermedades neumocócicas, disminuye de manera considerable los casos fatales.

Cuando la edad importa…

¿Cuántas personas sanas se vacunan hoy sólo por prevención? La mayoría piensa que no lo necesita o refiere a que su médico no se lo prescribe. Sin embargo, la edad es uno de los factores de riesgo más significativos y a medida que la población mundial envejece, el número de personas en riesgo por la enfermedad neumocócica aumenta. Para el 2040, más de un tercio de la población de América Latina tendrá más de 50 años, con una esperanza de vida por arriba de los 80 y esto impacta en la economía de los Estados, ya que si no se vacuna a esas personas —para evitar que deban ser internadas y tratadas por meningitis o neumonía— el gasto en salud pública será elevadísimo e imposible de solventar.

Entonces, es preciso recordar que a partir de las cinco décadas la curva de incidencia de la enfermedad comienza a ascender, por eso, la recomendación es vacunarse al cumplir los 50. Asimismo, es posible que en esta etapa de la vida el paciente fume o lo haya hecho por muchos años, lo que aumenta hasta cuatro veces la posibilidad de contraer la enfermedad. En este caso también es factible que presente alguna patología crónica o de base que deprima sus defensas, haciéndolo más vulnerable a contraer una neumonía, que en muchos casos lo puede llevar a la muerte.

Incluso, una vez adquirida la enfermedad neumocócica en un paciente de mediana edad o avanzada, es difícil de tratar porque los antibióticos provocan que muchas cepas se vuelvan cada vez más resistentes y el organismo poco a poco pierde la habilidad de reaccionar a las infecciones. Esto provoca sucesivas recaídas o internaciones y hasta causa muerte en pacientes con otra patología de base. Ante esto, la solución es anticiparse y pensar en los beneficios a largo plazo que conlleva la prevención. Ya que viviremos más años, aprovechemos para hacerlo de manera más saludable.

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