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Por Redacción

A 6 años de su aprobación nadie respeta una ley



Con ir una noche a cualquier local sobre calle Arístides Villanueva o con visitar alguno de los boliches de Chacras de Coria se puede comprobar el hecho de que no basta con que una ley haya sido aprobada en el Congreso y luego reglamentada por la Provincia para que su cumplimiento se haga efectivo. El ejemplo, en este caso, es el pucho. Este verdadero enemigo de la humanidad afecta a todos gracias a la desidia de los gobiernos o la complicidad de los empresarios de la noche, pero sobre todo, gracias a los propios fumadores que sin consultar encienden cigarrillos impunemente ante la presencia de personas que eligieron no envenenarse.

La realidad indica que a seis años de la reglamentación de la Ley 7.790 en la provincia todavía se puede fumar en espacios públicos cerrados. La mayoría de los infractores (nunca multados) son los bares y boliches de toda la región que, por razones evidentemente económicas, permiten este tipo de actos que causan la muerte de millones de personas en el mundo que murieron por una afección pulmonar y nunca se pusieron un cigarrillo en la boca. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud afirma que en un año mueren en el planeta alrededor de 600 mil fumadores pasivos.


Que fumen, no hay inspectores

Sin controles periódicos, la normativa es violada de forma sistemática. Esta es la realidad de la ley antitabaco en Mendoza.

Según la norma, los principales responsables en la tarea de controlar establecimientos públicos “libres de humo” son el Ministerio de Salud de la Nación y la cartera sanitaria local. Pero la verdad es que no hay controles, y de haberlos podrían estar todos corrompidos por la coima. De acuerdo a datos aportados por el Ministerio en Mendoza solo se aplicaron multas hasta el 2010, año en que los dueños de bares y boliches volvieron a hacer de las suyas.

Teniendo en cuenta lo que se puede ver y oler en los pubs mendocinos, son hasta los mismos encargados de estos espacios cerrados los que fuman y desde esa posición poco hacer por liberar de humo sus propios lugares. El temor a la clausura ha quedado en el olvido: en los últimos dos años no se cerró ni un boliche por permitir fumar.

A pesar de que bajó la cantidad de fumadores en la Argentina, según datos del Programa Nacional del Tabaco –en 2012, por ejemplo, fumaba el 27% de los adultos, mientras que en 2013 el porcentaje descendió al 22,1%–, la gente fuera de la estadística sigue expuesta al humo en algunos lugares de trabajo, restoranes y bares, mientras el tabaquismo sigue siendo la principal causa de muerte prevenible en el mundo./ Orlando Tirapu


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A 6 años de su aprobación nadie respeta una ley

Con ir una noche a cualquier local sobre calle Arístides Villanueva o con visitar alguno de los boliches de Chacras de Coria se puede comprobar el hecho de que no basta con que una ley haya sido aprobada en el Congreso y luego reglamentada por la Provincia para que su cumplimiento se haga efectivo. El ejemplo, en este caso, es el pucho. Este verdadero enemigo de la humanidad afecta a todos gracias a la desidia de los gobiernos o la complicidad de los empresarios de la noche, pero sobre todo, gracias a los propios fumadores que sin consultar encienden cigarrillos impunemente ante la presencia de personas que eligieron no envenenarse.
La realidad indica que a seis años de la reglamentación de la Ley 7.790 en la provincia todavía se puede fumar en espacios públicos cerrados. La mayoría de los infractores (nunca multados) son los bares y boliches de toda la región que, por razones evidentemente económicas, permiten este tipo de actos que causan la muerte de millones de personas en el mundo que murieron por una afección pulmonar y nunca se pusieron un cigarrillo en la boca. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud afirma que en un año mueren en el planeta alrededor de 600 mil fumadores pasivos.

Que fumen, no hay inspectores
Sin controles periódicos, la normativa es violada de forma sistemática. Esta es la realidad de la ley antitabaco en Mendoza.
Según la norma, los principales responsables en la tarea de controlar establecimientos públicos “libres de humo” son el Ministerio de Salud de la Nación y la cartera sanitaria local. Pero la verdad es que no hay controles, y de haberlos podrían estar todos corrompidos por la coima. De acuerdo a datos aportados por el Ministerio en Mendoza solo se aplicaron multas hasta el 2010, año en que los dueños de bares y boliches volvieron a hacer de las suyas.
Teniendo en cuenta lo que se puede ver y oler en los pubs mendocinos, son hasta los mismos encargados de estos espacios cerrados los que fuman y desde esa posición poco hacer por liberar de humo sus propios lugares. El temor a la clausura ha quedado en el olvido: en los últimos dos años no se cerró ni un boliche por permitir fumar.
A pesar de que bajó la cantidad de fumadores en la Argentina, según datos del Programa Nacional del Tabaco –en 2012, por ejemplo, fumaba el 27% de los adultos, mientras que en 2013 el porcentaje descendió al 22,1%–, la gente fuera de la estadística sigue expuesta al humo en algunos lugares de trabajo, restoranes y bares, mientras el tabaquismo sigue siendo la principal causa de muerte prevenible en el mundo./ Orlando Tirapu

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