CALIFICACIÓN. Lo que se comentaba como una exageración, ahora empieza a murmurarse en todo el mundo como un ultimátum para el país: la Argentina podría quedar, lisa y llanamente, fuera de la calificación de “país emergente” que hoy le asignan los mercados internacionales, y empezar a ser evaluada en una categoría inferior, como “mercado de frontera”, si prospera una sugerencia que en el último tiempo empezó a hacer circular Morgan Stanley entre los inversores.
En un intento por encontrar una definición más justa sobre sus índices, el banco de inversión estadounidense lanzó la propuesta para que fuera evaluada en las reuniones que mantiene periódicamente con los altos hombres de negocios. Lo hizo, a modo de sugerencia, en el documento titulado “Discussion Paper on the Classification of Markets in the MSCI Equity Indices”, que propone una nueva clasificación para aquellos mercados emergentes que califican para ser considerados ‘de frontera‘.
Lo más duro de la novedad está en que los países que hoy participan en ese “repechaje” son sólo dos: Colombia y la Argentina, por las restricciones que mantienen en el acceso al mercado de capitales. Según se escucha en los mercados, de la Argentina preocupa su falta de continuidad política en términos de inversión: como hay cambios de regulación constante, es difícil para un inversor prever cuáles serán sus retornos en el futuro. Así, el banco no hace más que amenazar con algo que ya resolvió, hace poco tiempo, con otro de los 25 países incluidos en su MSCI Emerging Markets. Venezuela, que integraba esa lista, fue eliminada al ser considerada como un mercado poco viable para las inversiones. Morgan Stanley acepta que, históricamente, “existieron varias formas de control de capitales en algún punto, en los mercados emergentes, a menudo como restricciones temporales en respuesta a una crisis financiera particular”. Pero llama la atención sobre aquellos en los que hubo “períodos prolongados de inaccesibilidad”. Así, nuestro país podría ser un “compañero nuevo” de Ecuador, Jamaica, Ucrania, Nigeria, Costa de Marfil, Vietnam, Chipre, Estonia, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, y Ghana.
Los “mercados de frontera”, incluidos en los diversos índices que elaboran las grandes calificadoras, son opciones de negocios con buenos retornos, pero con alto riesgo, que los brokers ofrecen para diversificar la cartera de los inversores. En general, son países de baja capitalización bursátil (algunos de apenas u$s 1.000 millones en total), con poca regulación y bajos niveles de inversión extranjera, que se vieron favorecidos en los últimos años por la explosión de commodities, el auge del consumo y las fuertes inversiones en infraestructura.
“Tradicionalmente, los mercados de frontera han sido definidos como mercados emergentes pequeños y menos líquidos, adonde sólo se aventuran aquellos inversionistas que tienen un apetito sano para el riesgo”, explican en Standard & Poors.
“Son como los ‘emergentes de los emergentes’ –graficó la analista de Merrill Lynch, Lucila Broide–. Están en la frontera, porque conforman un nuevo grupo de mercados, que hasta ahora no estaba tan explorado por la comunidad internacional. Y tienen como atractivo los altos retornos, y una correlación muy baja con los mercados desarrollados”. Eso porque, dicen, estos mercados son capaces de torcer el rumbo de los mercados, en los momentos difíciles. “Un inversor internacional quiere diversificar sus retornos, pero hoy los mercados emergentes ya están muy correlacionados con los desarrollados. Ignacio Olivera Doll /E.C.