VOLUNTAD. Las primeras respuestas que surgieron del lado oficial al aviso de los ruralistas de que se retoma el paro, fueron, la amenaza de Hugo Moyano de cruzar los camiones en los supuestos cortes de ruta y el anuncio de los piqueteros de D’Elía y Pérsico de salir a “combatir a la oligarquía” en la Plaza de Mayo.
Durante la tarde del miércoles también se conocieron nuevas restricciones a la exportación de carnes. Ahora se exige que se venda al exterior sólo el 25% de la existencia en frigoríficos.
Mientras, Alberto Fernández, en afirmaciones que no se sabe si después desmentirá, dijo al pedirles cordura que el campo tiene “intemperancia” y que ha pecado de estúpido al confiar en ellos.
Estas actitudes reflejan lo que el politólogo Sergio Berensztein describe como total falta de voluntad oficial para solucionar el conflicto. El politólogo asegura que “siempre se generaron condiciones para que no haya resultados, primero se postergó el inicio de las negociaciones, luego se trataron temas secundarios, se retrasó la discusión de las retenciones y al final no cumplió con los compromisos”.
Sigue diciendo Berensztein que “la Casa Rosada considera todo acuerdo como una derrota política por eso pateaba el tablero cada vez que había un acercamiento”.
La retórica de los presidentes Kirchner ha sido también ponerse en victimarios. Primero culpó al campo de los incendios, las muertes en los caminos, la inflación y el desabastecimiento. Al parecer ha fallado el intento de dividir a las entidades entre sí o a éstas de sus afiliados, los que podrían desbordar a las conducciones.
Sin embargo la modalidad de la protesta anunciada quiere evitar a toda costa el desabastecimiento. Pues no quieren perder el apoyo directo o la mirada complaciente de la clase media.
Para el gobierno la situación no es para nada un triunfo ya que se encuentra en un notorio descenso de la imagen positiva de la titular del Poder Ejecutivo. Pero se niega a buscar una salida, no por motivos de concepción económica, sino por la exacerbación de la confrontación como forma de conducir el Estado.
A la larga el manejo del tiempo y la medida de la fortaleza perjudicará al campo y al oficialismo porque la sociedad no quiere la prolongación indefinida del conflicto.