|| Opinión Se viene la nueva puja salarial Al saltar la inflación real, los gremios que acataron la versión oficial ahora sufren la presión de las bases.
REALIDAD. Los aumentos salariales acordados con el Gobierno nacional a principios de año, ya fueron licuados prácticamente en su totalidad. Por eso, la mayoría de los sindicatos y gremios representados por la “ultraoficialista” CGT, que conduce el camionero Hugo Moyano, ya están analizando muy seriamente la necesidad de solicitar nuevos incrementos salariales antes de junio del corriente año.
Acá, juega un papel fundamental la variable inflacionaria, debido a que, cuando a principios de año se cerraron las primeras negociaciones salariales, se hicieron en el orden del 20% para todo el año, teniendo en cuenta la inflación “oficial” (que en el año anterior había sido algo por encima de 8%).
Pero “la realidad se devoró los índices”, y con la disputa entre el campo y el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, la situación mostró lo que veníamos sosteniendo desde hace más de un año. Que la inflación estaba “licuando” los salarios nominales de los trabajadores en la Argentina, perjudicando a los de menores recursos, debido a que su pérdida de poder de compra era cada vez más rápida.
La orden virtual del Gobierno nacional de “cerrar” todas las negociaciones en torno al 20% para todo el año, ha comenzado a desvirtuarse y para peor, este marco porcentual le juega en contra del Gobierno si es que debe otorgar un nuevo incremento salarial por sobre el acordado.
Sólo viendo el acuerdo del sindicato de Moyano (camioneros), estos incrementos salariales aún no se han pagado (y ya se licuaron), porque se van a pagar en tres cuotas a partir de junio. Además de una cuota no remunerativa de $230 en dos cuotas.
El problema no es el techo, sino el piso que está marcando para la próxima negociación, que parece no está muy lejos de llevarse a cabo
La pregunta ahora es: ¿Cuánto pedirá ahora Hugo Moyano, siendo éste oficialista, cuando el IPC del Indec es demasiado bajo, pero el real es muy alto?
Incluso, el Gobierno nacional tiene en carpeta una devaluación por si la inflación no cediera para, de alguna manera, recomponer los precios relativos que tan descolocados han quedado, además de mejorar la performance macro.
Si bien este tipo de planes traería más desajustes entre los salarios y los precios, acrecentaría lo que ya viene mostrando la economía 2008: disminución del salario real y la rentabilidad empresaria se iría recortando cada vez más. Por esto, la nueva suba de salarios puede terminar siendo muy poco para el bolsillo de los trabajadores y demasiado para los empresarios.
Al nuevo ministro de Economía de la Nación le está tocando bailar con la más fea debido a que la economía nacional ha entrado en una discusión entre el poder adquisitivo, la inflación y la rentabilidad empresaria, que puede terminar con una espiral difícil de detener. Esto, el Gobierno lo sabe y también por lo vivido en otros gobiernos peronistas de las décadas del 50 y los 70. Por eso, a puertas cerradas, este es uno de sus principales temores económicos y políticos.
La verdadera puja entre salarios y precios ya está declarada en la Argentina. En estos dos últimos años, el poder adquisitivo se planchó en demasía, las mejoras de salarios sólo sirvieron para no perderle pisada a la inflación solamente. Con lo cual la carrera salarios, precios, salarios puede terminar muy mal.
Salvando las distancias, se puede hacer un paralelismo entre el Gobierno actual y el del presidente Perón, más allá de que los dos siguen una ideología económica en común.
El primer gobierno peronista del 45 consistió en una receta keynesiana, propulsando la demanda vía incremento de los salarios y el gasto público. Por el lado microeconómico limitó el libre funcionamiento de los mercados y profundizó el intervencionismo discrecional del Estado.
Pero en el segundo gobierno peronista del 49, la gran prosperidad económica se truncó por dos motivos básicos: el contexto internacional cambió negativamente para la Argentina y la inflación empezó a preocupar, llegando a una estanflación.
Más allá de todas estas similitudes la historia económica en Argentina es muy rica en contenido, pero no solamente para estudiarlo, sino para “aprender” de los errores del pasado reciente y no volverlos a cometer.
Por ahora, el gobierno kirchnerista se ha quedado sólo con el estudio...
José Marcelo Vargas
Especial para Ciudadano
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Emviado por:jorge perez diez 08 May 2008, 17:36
comparto, la opinion vertida en dicha nota. La inflacion nos ha desajustado
a todos por igual
Los popes sindicales quisieron conformar al poder, pero quedaron desajustados.