SANTIAGO. El volcán Chaitén en el sur de Chile atraviesa hoy su séptimo día de actividad. La erupción del macizo causó que 5.000 ciudadanos fueran evacuados, entre ellos los habitantes del pueblo Chaitén, ubicado a sólo 10 kilómetros de la formación rocosa, y que hoy permanece cubierto por las cenizas y material pirocláctico del volcán que contaminó el agua superficial y hace casi irrespirable el aire a ratos. Además, de este poblado también se evacuaron todas aquellas ciudades que se encontraran a 30 kilómetros a la redonda del volcán.
Sin embargo, ni el hongo formado por la erupción, ni los temblores o ruidos subterráneos del macizo, pueden impedir que los cientos de chaiteninos quieran volver lo antes posible a su tierra.
La erupción del volcán sirvió para que las autoridades chilenas hicieran reconocieran que uno de los problemas que enfrenta el pueblo de Chaitén es que la única manera de llegar o abandonar el lugar es por mar o aire, debido a su remota ubicación geográfica. Si alguno de los habitantes deseaba autoevacuarse, no podía hacerlo por vía terrestre, además al tener que utilizar otros medios, el salvaguardar la vida de estas personas se convirtió en una tarea pesada para el Gobierno chileno.
El volcanólogo Luis Lara, perteneciente al Servicio Nacional de Geología y Minería explicó que “cuando el espesor acumulado (en el suelo de las cenizas) es demasiado grande, las tierras agrícolas pueden tardar bastante tiempo en retomar sus características iniciales”. Lara recordó que en el caso de la última erupción del volcán Hudson en el vecino país, en la que el hongo de gases y cenizas alcanzó varios kilómetros de altura, el suelo para la agricultura demoró más de dos años en recuperarse.
Cobos visitó Chubut
A diferencia de días pasados, una fuerte niebla cubría el cielo del pueblo de Chaitén y un cambio en la orientación del viento hizo que la columna de ceniza volcánica, menos intensa que antes, cubriera además localidades cordilleranas argentinas como Esquel, Corcovado y Trevelin. Una de las ciudades más perjudicadas fue Esquel en Chubut, Argentina. El vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, visitó ayer la zona donde se encontró con el gobernador de dicha provincia, Mario Das Neves.
Los funcionarios siguieron de cerca los problemas ocasionados por la caída de cenizas del volcán Chaitén. El gobernador Das Neves mantuvo contacto permanente con profesionales que realizan las mediciones en la atmósfera, para saber los efectos del material volcánico. Según los estudios realizados se afirmó que “no es una ceniza tóxica”.
CECILIA BIZZOTTO
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