POLÍTICA. La catástrofe natural que mató a más de 22 mil personas en Myanmar, permitió a la prensa y a los observadores internacionales darse cuenta de la opresión que ejerce la junta militar en Birmania y cómo impide el crecimiento del país.
El diario Le Monde estipuló que los fondos desbloqueados por Estados Unidos, una ayuda de emergencia de US$ 250 mil, sólo transitarán por medio de las ONG “para evitar que el dinero pase por el Gobierno birmano”, indicó la Casa Blanca. La esposa del presidente Bush hasta acusó el régimen por no haber informado a la población del peligro. “Mientras conocían la amenaza, los medios birmanos no alertaron a los habitantes que se ubicaban en el camino del ciclón”, añadió. La falta de acción de la junta militar antes de la catástrofe y la manera con la cual frenó la ayuda internacional, después, suscitaron la perplejidad internacional.
El departamento de meteorología de la India indicó el martes que había informado a su vecino 2 días antes de la llegada del ciclón. “Habíamos entregado a las agencias birmanas el punto de impacto, el nivel de gravedad y todas las informaciones que se vinculaban con el fenómeno. Había el tiempo suficiente para tomar medidas de precaución, tal como la evacuación de la zona”, afirmó B. Yadav, portavoz del departamento. Luego del desastre, fueron EE.UU. y la Unión Europa que tuvieron que arrodillarse ante la junta birmana para que esta aceptara la ayuda financiera: “¡Déjennos ayudarlos!”, pidió Bernard Kouchner, ministro del Exterior francés. A causa del desamparo extremo de la población, los generales tuvieron que aceptar la ayuda, pero con la condición de que ellos repartan el dinero. Además, impidieron a la ayuda humanitaria internacional llegar a Myanmar, tras no emitir visados.
Historia política caótica
El estado de Myanmar está considerado por la mayoría de los analistas como uno de los peores regímenes políticos que existen en el planeta.
En 1948, el país se independizó del Commonwealth, es decir de la corona británica, gracias a Aung San, premio Nobel de la Paz en 1991. Pero en 1962, el general Ne Win realizó un golpe de estado militar y reinó durante más de 20 años.
Hoy en día, hace 46 años que la junta militar gobierna el estado birmano, ahora llamado “Unión de Myanmar”. El 8 de agosto de 1988, el Ejercitó abrió el fuego sobre lo civiles, que protestaban contra el marasmo económico y la dictadura. Este día se recuerda como el “8.8.88”.
Dos años después, sucedieron las primeras elecciones libres, que dieron la victoria a la Liga Nacional por la Democracia (NLD), partido dirigido por Aung San Suu Kyi, hija del libertador del país. Pero estas elecciones estuvieron canceladas por la dictadura. Hubo en octubre pasado la última gran represión de la junta, que atacó los monjes y la población que protestó contra la inflación (de 200%). La dictadura decidió aislar al país del mundo: cortó las líneas de teléfono y bloqueó el acceso a internet.
El general Than Shwe, el líder actual de la junta birmana, tiene más poderes que cualquier jefe de estado, lo que le permite satisfacer cualquier capricho.
En noviembre 2005 decidió, un día para el otro, trasladar Rangoon, la entonces capital del país, a Naypyidaw, una ciudad desierta en el medio del país. El 27 de marzo pasado, Than Shwe afirmó que los militares transferirán el poder al pueblo después de las elecciones de 2010. Pero Aung San Suu Kyi sigue siendo asignada a su domicilio.